La policía informa a la jueza de que la entrada en Ceuta fue dirigida por agentes marroquíes

La policía española informa a la jueza de que la entrada en Ceuta fue dirigida por agentes marroquíes, según ha revelado El Español, hecho que contradice la versión del Gobierno y de su presidente, Pedro Sánchez, empeñados en eximir a Marruecos de la crisis. Concretamente, el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) habría comunicado a la magistrada de la Audiencia Nacional María Tardón, que investiga los hechos de los días 30 y 31 de julio, que la entrada masiva de migrantes en la ciudad autónoma fue guiada por gendarmes marroquíes a las órdenes de agentes de paisano con un objetivo diferente del migratorio.

"Fue un proceso planificado para colapsar el sistema de control fronterizo y eliminar la capacidad de respuesta de España", precisa, y añade que "el perfil de los invasores fue diferente en cada una de las fases del incidente y los agentes de Marruecos monitorizaron la ejecución en el terreno". De acuerdo con la información del diario, el informe policial "vincula estrechamente la operación con la reivindicación territorial de Rabat sobre las ciudades españolas de Ceuta y Melilla". Todo ello lo demuestra con muchas imágenes de los momentos previos y coetáneos a la llegada masiva de migrantes a las playas ceutíes, entre otros datos.

Una guía activa de gendarmes marroquíes

El CENIF, unidad de inteligencia de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la policía, envió el informe el lunes a la Audiencia Nacional, que tenía que analizar cómo se produjo la entrada y si respondió a un movimiento puntual fruto tanto de la actuación de las mafias como de una convocatoria por redes sociales o si fue más bien un proceso planificado que tenía el objetivo de violar la frontera española (y de la Unión Europea) bajo la apariencia de una crisis migratoria. Como hemos visto, el informe se inclina claramente por la segunda hipótesis y descarta que la llegada masiva de migrantes a la ciudad fuera un incidente espontáneo. Uno de los argumentos utilizados es que la gran mayoría (90%) de las personas que accedieron irregularmente a territorio español no permanecieron en Ceuta, sino que regresaron a Marruecos poco después.

El informe explica cómo gendarmes marroquíes dieron indicaciones a los migrantes para acceder a Ceuta y se encargaron de gestionar el flujo de los miles de personas llegadas a Fnideq para que alcanzaran territorio español. Es decir, que hubo una guía activa de las Fuerzas de Seguridad marroquíes. Y añade que otros individuos no uniformados monitorizaron la entrada, dirigiendo a los migrantes hacia el espigón de El Tarajal. Estos individuos de paisano daban instrucciones a los agentes marroquíes, tal como se ve en varias imágenes, hecho que permite concluir a la policía española que hubo un control sobre el terreno por parte de personas cuya actitud y comportamiento no se correspondían con el de las personas llegadas a Fnideq.

La entrada en Ceuta: un incidente planificado

La unidad de inteligencia habla de varias oleadas con perfiles diferentes de personas para argumentar que fue un incidente planificado. En la primera, antes de las 11:00 horas del 30 de julio, llegaron a las playas hombres de 15 a 25 años equipados con neoprenos, aletas y diferentes flotadores, casi todos ellos marroquíes. A partir de esa hora, y hasta las 22:00, empezaron a llegar a Ceuta familias completas, mujeres y niños, la mayoría con ropa deportiva y chanclas —es decir, sin equipamiento específico para nadar—. De nuevo, prácticamente todo el mundo era marroquí, pero habían empezado a incorporarse subsaharianos. Desde las 22:00 horas del 30 de julio y durante el día siguiente, el perfil vuelve a corresponderse con el de la primera oleada. De esta manera, como parte de la planificación y dirección estratégica del proceso, inicialmente se colapsó el sistema de gestión de la frontera española en un punto, usando a los migrantes más preparados, que saturaron el área de El Tarajal. A continuación, una vez ya colapsada la posibilidad de contención en la frontera, se elimina la capacidad de respuesta por parte de España ante la llegada de perfiles más vulnerables.

El informe subraya que la segunda convocatoria, prevista para el 15 de agosto, sí fue totalmente controlada por los agentes marroquíes, pero también recuerda que portavoces oficiales de Marruecos difundieron la reivindicación territorial que mantienen sobre Ceuta y Melilla. Finalmente, el CENIF considera que lo que ocurrió en la ciudad autónoma fue una operación de contrainteligencia ofensiva de manual, ya que ha tenido como efecto el cuestionamiento de los servicios de inteligencia y, en particular, del CNI.