Los documentos que Convergència está haciendo llegar a la militancia y simpatizantes para diseñar el nuevo partido fijan una notable limitación al debate que se había planteado, especialmente en el ámbito organizativo, y ya están provocando contestación dentro de la formación.
Los textos, que se tenían que enviar a primera hora de la tarde y que tendrán que ser aprobados el próximo fin de semana, no han sido enviados hasta las ocho de noche y diferentes dirigentes del partido apuntaban a ajustes de última hora provocados por tensiones internas. La elaboración de los documentos había quedado en manos del coordinador de relaciones institucionales de Convergència, Lluís Corominas.
Se trata de dos textos elaborados a partir de las respuestas del llamado Torn Obert, el debate interno que se organizó previo a la consulta del supersábado del 26 de mayo.
Hay un primer documento de bases fundacionales, de siete páginas, donde CDC se define como partido con voluntad de centralidad y vocación de gobierno. "Demócrata, catalanista, soberanista, europeísta y humanista que reivindica el progreso de Catalunya y de su gente", se asegura.
Y un segundo documento, de 42 páginas, mucho más detallado, y donde se fijan las bases organizativas. Aquí aparecen los puntos con más aristas. En este texto se plantean propuestas de funcionamiento y se ofrece alternativas de respuesta muy concretas. No sólo eso. Deja claro que, el modelo de organización se decidirá el día 9, y no "se organizan debates previos", ni se pueden hacer llegar aportaciones ni enmiendas antes del congreso.
El debate, según se establece, se hará a partir de las propuestas indicadas y "las opciones de respuesta" que se ofrecen. Si se quiere plantear una alternativa que no figure en el texto, se tendrá que someter a votación la posibilidad de incorporar nuevas propuestas u opciones de respuesta.
Incompatibilidades
Eso permite conducir de manera importante el resultado. Por ejemplo, en el capítulo de incompatibilidades. Después que Convergència había anunciado un estricto régimen de incompatibilidades, en qué se distinguiera entre cargos institucionales y de partido, la propuesta que ofrece el documento es mucho más cerrada. De hecho, lo que tenía que ser uno de los temas estrella de la nueva CDC queda limitado a una sola pregunta, con tres posibles respuestas.
Tras este planteamiento, hay quien apunta, la voluntad de evitar pone límites a candidatos de la futura dirección como Jordi Turull, que es diputado y presidente del Grupo parlamentario de JxSí, o Neus Munté, consellera de Presidència y diputada.
El documento, plantea una propuesta de organización en cinco niveles, desde una Asamblea Nacional, que vendría a asumir el papel del congreso del partido hasta una dirección ejecutiva, con un máximo de 12 miembros, y con una presidencia del partido como máxima representación institucional pero sin tareas ejecutivas.
Consejo de Calidad
La organización prevé un Consejo para la Calidad Democrática, que vele por la calidad democrática del partido, que integra en su seno una comisión para la transparencia y el cumplimiento ético y una comisión económica. Todo presidido por un cargo unipersonal y con funciones de representación, que lo sitúan como una pieza muy poderosa dentro del futuro partido. De hecho, también aquí hay quien ve nombres ya previstos, como el del mismo Corominas, autor de la propuesta.
El documento aborda, igualmente, cuestiones como la figura de una especie de cazatalentos dentro de la organización, para captar el talento entre asociados y simpatizantes.
El congreso fundacional comenzará el viernes con la elección del nombre del nuevo partido, también a partir de una propuesta cerrada de nombres y con grafismo planteado desde la dirección.
