La gastronomía es refugio, es un espacio de confort donde todo lo que no implica disfrutar y compartir queda en suspensión, fuera de esta burbuja de los sentidos que proporciona felicidad. No son buenos momentos para Joey Attieh, ni para su equipo, conformado por la jefa de cocina Nancy Miguel y la sumiller Xènia Blanco: “Acaba de abrir Albé en Beirut y tenemos el corazón roto por la situación”, explica Xènia. La apertura en el Líbano natal de Joey era un sueño lejano en el año 2020, cuando abrió las puertas en el Eixample. Albé, de hecho, significa “mi corazón” en libanés.
Pero es también este corazón el que el comensal encuentra en cada plato de este restaurante de influencia libanesa: pasión y muy buena mano para mezclar el producto local con el recetario de una de las cunas de la gastronomía de Oriente Medio. ¿Quién lo ejecuta? Una mexicana. ¿Y quién recomienda y conoce íntimamente los más de 30 vinos libaneses que conforman la carta de vinos? Una hija del Penedès. No hay mejor bandera que esta: la cocina que dinamita fronteras, el recetario que busca los puentes de conexión y que nos recuerda que la cuna mediterránea es el origen de nuestra propia cocina. Que la cocina viaja y en su viaje, transforma.
“Buscamos siempre respetar el producto local”, explica Nancy, “y que el giro a la cultura del Oriente Medio sea sutil”
Quizás este viaje transformador es el que conmovió el corazón del libanés Joey Attieh, cuando aterriza en el EUHT de Sant Pol de Mar para hacer el máster en Artes Culinarias y Dirección de Cocina. Lo transforma conocer a Pachi Rodríguez, el chef con quien abre Albé y crea los pilares fundacionales de esta interesante propuesta gastronómica: un viaje común que finaliza en 2024. El camino, lejos de detenerse, continúa enérgico, sumando nuevos compañeros en este viaje. Protagonistas que refuerzan la cocina y la sala, y explican con genuina ilusión platos del inicio como el labneh ahumado en madera de olivo, el baklava de gamba roja o la berenjena lacada. Con dos años en la cocina, y un ego reposado e inteligente, Nancy Miguel lidera la cocina y ha incorporado el lenguaje de la cocina heredada de Albé hasta hacerlo suyo: ahora le toca crecer y volar.
El aperitivo de mar, una caballa sobre lechuga crujiente con muhammara (un cremoso especiado con base de pimiento rojo) y gel de piparra, la tortilla del Pirineo con laban (una salsa de Kaffir y aguacate) con arroz del Delta frito y flor de borraja o el cuello de cordero con puré de apio, setas, acelgas baby y semillas de mostaza en salmuera son el paso adelante de una Nancy que siente esta cocina como propia. “Buscamos siempre respetar el producto local”, explica Nancy, “y que el giro a la cultura de Oriente Medio sea sutil”. Añade Joey que uno de los principales puntos de unión de las dos culturas es hacer las elaboraciones desde cero, incluida la molienda de especias, toda una brújula de sabores y me atrevería a decir, de estados de ánimo.
Con la reciente incorporación al universo de recomendados por la guía Michelin en Barcelona, junto con Mantis, se puede disfrutar del trayecto de este restaurante en sus cinco años de vida con dos recorridos
Con la reciente incorporación al universo de recomendados por la guía Michelin en Barcelona, junto con Mantis, se puede disfrutar del trayecto de este restaurante en sus cinco años de vida con dos recorridos: el degustación corto (con 8 pasos y postres por 62 € por cabeza) o el largo (10 pasos, prepostres y postres por 74 €). Lo que es imprescindible, es contar con el vasto conocimiento de Xènia Blanco y permitir que se unan a los viajes unos fantásticos vinos libaneses por descubrir: en el maridaje, que se ofrece por 35 €, el paladar quedará maravillado con coupages de viñas de herencia francesa (Sauvignon, Syrah, Cinsault) y de las variedades autóctonas recuperadas (Obaideh o Merwah), la mayor parte de la zona de Bekka, una tierra de contrastes que, por su orografía, encapsula la producción vitivinícola más representativa de una tierra que tiene más de 6.000 años de historia. En definitiva, permitirá disfrutar de un viaje de Barcelona a Líbano, la cuna de la cultura de la viticultura a través de los mejores sorbos, que será digno de recordar.
