¿Qué reclaman los maestros con la huelga durante la visita del Papa y la selectividad?

El malestar docente no se explica solo por el sueldo. El rechazo mayoritario al preacuerdo entre parte de los sindicatos y el Departament d’Educació ha dejado claro que una parte importante del profesorado considera que las medidas planteadas no resuelven el problema de fondo: la dificultad creciente para atender a todo el alumnado dentro del aula con los recursos actuales.

Las reivindicaciones que más fuerza han tomado entre maestros y profesores tienen que ver con el día a día en los centros. Piden menos ratios, más profesionales de apoyo, más personal para desplegar la escuela inclusiva, refuerzo en salud mental y una mejor atención al alumnado recién llegado. En definitiva, reclaman condiciones que les permitan dedicarse a enseñar sin tener que asumir, a menudo solos, situaciones educativas, sociales y emocionales cada vez más complejas.

Menos alumnos por aula y más recursos para la inclusión

Una de las demandas más repetidas es la reducción del número de alumnos por aula. El pacto de marzo ya prevé llegar a los 20 alumnos en primaria el curso 2026-2027 y a los 25 en la ESO en 2027-2028, pero una parte del profesorado lo ve insuficiente y demasiado lento. Los docentes quieren ratios pequeñas y blindadas, especialmente en centros con más presión demográfica o con alumnado con más necesidades.

También reclaman acelerar el despliegue de la escuela inclusiva. El Govern ha previsto incorporar 6.400 profesionales en cuatro años, con un millar de nuevas incorporaciones el próximo curso, pero en los centros se considera que esta respuesta llega tarde. El decreto de escuela inclusiva de 2017 aspiraba a garantizar la escolarización de todo el alumnado en los centros ordinarios, independientemente de sus necesidades, pero los docentes denuncian que no fue acompañado de los recursos ni de la planificación necesarios.

Más profesionales para atender la vulnerabilidad y la acogida

Entre los perfiles que se reclaman hay maestros de educación especial, orientadores, técnicos de integración social, educadores sociales, personal de atención educativa y cuidadores. Precisamente, uno de los puntos más criticados del preacuerdo es que dejaba fuera al personal de atención educativa, un colectivo que trabaja directamente con alumnado vulnerable y que, según el material consultado, arrastra una situación de precariedad.

La salud mental es otro de los frentes abiertos y los equipos internos de los centros, como los psicopedagogos, no dan abasto, y los servicios externos, como los centros de psiquiatría, acumulan listas de espera. Los docentes sitúan este problema entre las consecuencias todavía visibles de la pandemia, junto con otros factores sociales que han impactado en niños y adolescentes.

La atención al alumnado recién llegado también aparece entre las prioridades. El próximo curso se prevé abrir nuevas aulas de acogida con ratios de 16 alumnos, pero parte del profesorado prefiere las aulas de aceleración, pensadas para que los alumnos recién llegados puedan pasar unos meses aprendiendo catalán antes de incorporarse plenamente al ritmo ordinario. Son más caras, pero también ofrecen un acompañamiento más intenso, con profesionales especializados en lengua y apoyo psicológico.

La "emergencia educativa" no queda resuelta solo con una mejora de nómina

El voto contrario al preacuerdo también expresa la idea de que el aumento salarial planteado, de 450 euros, no se traduce automáticamente en mejoras dentro de las aulas. Una parte del colectivo lo considera insuficiente y, sobre todo, desvinculado de las necesidades educativas más urgentes. El mensaje que se ha extendido entre los partidarios del 'no' es que la "emergencia educativa" no queda resuelta solo con una mejora de nómina.

Con la consulta docente y el triunfo del 'no', el conflicto entra en una nueva fase. Los sindicatos minoritarios, las asambleas docentes y parte de las direcciones han cuestionado los acuerdos alcanzados hasta ahora y mantienen la presión sobre el Govern. Más que una protesta salarial, lo que los profesores piden ahora es tiempo, recursos y manos para poder atender una escuela que ha cambiado más deprisa que las medidas que la debían acompañar.