Ahora hace seis años que indagué en un fenómeno que me interesaba: el de las familias chinas que cogían traspasos de bares de siempre y les daban una nueva vida, a menudo, manteniendo las mismas recetas que los habían hecho tan estimados entre los vecinos. Dije que eran los chinos los que habían salvado los bares de barrio, y todavía lo mantengo. Aunque muchos están en plena forma, algunos de aquellos negocios han sido nuevamente traspasados, y este es el caso del bar Filoso, que ha sido un gallego (el antiguo Ruipe), un chino y un filipino, y ahora es un bar de tapas y vinos que quiere dar buen servicio al barrio del Camp de l’Arpa por un precio módico.

La ola de modernidad que hace unos años que baña El Clot está lamiendo también el vecino Camp de l’Arpa. De ejemplos cada vez hay más, como Cocina Japonesa o Tan Tan Tanuki, y ahora Bar Filoso se añade a la lista de la nueva hostelería que quiere dar una

Tempura de verduras Bar Filoso Rosa Molinero Trias

nuevo impulso a la culinaria del barrio. Aquí, dos amigos argentinos han unido fuerzas para levantar la persiana de un pequeño bar que han llenado de calidez con sencillez, un buen servicio y platos de buena factura. 

Voy con una amiga que vive cerca y que se sentía curiosa por la estética y la propuesta de Filoso. En la carta, con mucho acierto, tienen una sección de escabeches de la jornada, y aquella noche son alcachofas o boquerones. Pedimos las alcachofas, que se han escaldado y hecho a la brasa, y después se han cocinado en el escabeche, que han ligado para darle más textura. 

Bocadillo de cordero a baja temperatura Bar Filoso Rosa Molinero Trias

El carpaccio de gamba, que agradecería un plato de un color vivo para evitar la transparencia del conjunto, se acompaña de cortes de pera, apio y nuez pecana, un engranaje de sabores que rueda perfectamente. Después llega una tempura de verduras muy sabrosa y oscura: la mezcla lleva cebada y carbón activo, y se ha regado con una salsa de jengibre. 

El bocadillo de cordero, ahumado y cocinado a baja temperatura, con un mix de especias (¡son 12!), trae recuerdos del cordero que se cocina en Marruecos. Encuentro que planchar un poco el pan que lo acompaña le iría muy bien para acabar de aportar un contraste de textura a la melosidad del cordero. El añadido de los pepinillos y del queso cremoso aportan un matiz ácido canónico y efectivo. En este punto, la copa de La Oveja (2024), de la bodega Santa Julia, toma protagonismo. En un bar regentado por argentinos no podía faltar un vino con la variedad torrontés, autóctona de Argentina.

Carpaccio de gamba con pera Bar Filoso Rosa Molinero Trias

Para acabar, y porque ya estamos a las puertas de la Semana Santa, una torrija de Santa Teresa muy bien ejecutada. Para evitar que empalague demasiado le ponen una sarta de dulce de leche perfumado con maracuyá, que le da un matiz ácido muy adecuado, y acompañan con una bola de helado. 

Bar Filoso gustará a los vecinos del Camp de l’Arpa y barrios limítrofes que tienen una oferta reducida de bares de tapas que se salgan fuera del menú típico y de vinos bien elegidos que un poco más allá. Atención a la contrabarra de la ventana, que se suma a la barra del interior, ideal para charlar relajadamente mientras se ve llegar la primavera por la calle de la Nació.