Vivimos en una época en que parece que todo tenga que pasar en las redes. Todos los restaurantes tienen páginas de Instagram y se dan a conocer a través de internet. Cuando un restaurante no tiene redes ni página web, tendemos a desconfiar. Pero hoy os recomendamos un lugar de los de antes, de los de toda la vida. Un restaurante sin Instagram (ni falta que le hace) en el cual el dueño es quien cocina los platos que sirve. Una joya escondida de cocina casera en Lleida donde hacen unos desayunos de tenedor espectaculares.
Bar Valero, una joya escondida
En el Bar Valero, en el barrio de Balàfia de Lleida, Celestino es el alma de un proyecto de los que cada vez cuesta más encontrar. Un lugar de toda la vida donde las cosas se hacen como se han hecho siempre, con paciencia, tiempo y sacrificio. En el Valero encontraremos cocina casera especializada en productos del Bierzo (León), tierra de origen de Celestino. Aquí tienen unos de los mejores embutidos de la ciudad.
Y es que las tierras de León son famosas por la calidad de sus productos embutidos y curados. El local es pequeño y con mucha solera, situado en la calle Corts Catalanes, 44, desde hace 15 años. Pero Celestino lleva más de 40 años dedicándose al oficio. Es uno de los pocos hosteleros que quedan de la vieja escuela, de los que se pasaban de sol a sol detrás de la barra para cocinar, servir y atender a la clientela de la parroquia.
Un referente del sector que lleva la hostelería en las venas y que toca todas las teclas del bar, ya que se encarga él mismo de cocinar todo lo que ofrece en su local.
Comer en el Valero es hacer un homenaje a la cocina y al servicio de Celestino. Un referente de la ciudad que por muchos años podamos seguir disfrutando
Empezamos este desayuno memorable con unas tortillas caseras. Con un trozo de cada, ¡porque todas tienen muy buena pinta! Celestino las tiene expuestas en la barra y corta porciones a medida que las sirve. Seguimos abriendo boca con un surtido de embutidos del Bierzo. Unos "aperitivos" que dan paso a la cazuela de albóndigas. ¡Sí, sí, cazuela!
En el Valero sirven raciones, que nadie se asuste, pero hoy nos traen la cazuela para que veamos la pintaza de este plato de chup-chup. Seguimos con los choricitos al vino, otro clásico leonés que es un festival de sabor y colesterol, con un punto picante exquisito. Para rematar el desayuno, unos postres de músico con su porrón casi obligatorio de moscatel.
Un festival de buena comida escondido en un barrio de la ciudad de Lleida que vale mucho la pena visitar. Comer en el Valero es hacer un homenaje a la cocina y al servicio de Celestino. Un referente de la ciudad que por muchos años podamos seguir disfrutando.
Salut i al lio, gourmeters!