Trucos para que tu ensaladilla rusa sea más ligera y saludable sin perder sabor

En verano hay platos a los que no apetece renunciar, y tampoco hace falta hacerlo. La clave no está en vivir contando calorías ni en convertir las recetas de siempre en versiones sin gracia, sino en prepararlas de forma un poco más equilibrada. La ensaladilla rusa es uno de los mejores ejemplos. Puede ser un plato fresco, saciante y perfecto para una comida informal, pero también puede convertirse en una masa pesada si lleva demasiada mayonesa, poca verdura y una base casi exclusiva de patata. La buena noticia es que no hace falta cambiarla por completo para que resulte más ligera y saludable. Basta con ajustar algunos detalles para poder disfrutar de ella casi cada día. Estos los son los factores que cambian por completo el resultado de una ensaladilla.

La patata

Aunque muchas veces se señala como la parte más calórica de la ensaladilla, la patata no tiene por qué desaparecer. El problema suele estar más en la cantidad, en la cocción y en cómo se mezcla después con la salsa. Si se cuece demasiado y se aplasta, absorbe más mayonesa y el resultado queda más pastoso y pesado. Para evitarlo, conviene cocerla con piel o en trozos grandes, dejarla en su punto y cortarla en dados cuando ya esté templada o fría. Así mantiene mejor la textura y permite que la ensaladilla quede más suelta. También se puede reducir un poco la cantidad de patata y compensar con otros ingredientes vegetales, sin que el plato pierda su esencia.

Una buena opción es mezclar una parte de mayonesa con yogur natural, queso fresco batido o skyr, que aportan cremosidad y aligeran el conjunto

ensaladilla rusa
Bol de ensaladilla rusa. / Foto: Cedida

Más verdura

Una ensaladilla más saludable no tiene que parecer otra receta distinta. Simplemente necesita más variedad dentro del mismo plato. Además de la zanahoria y los guisantes, se pueden añadir judías verdes, pimiento asado, pepinillos bien picados, cebolla tierna o incluso un poco de calabacín cocido al vapor si se busca un resultado más suave. Estos ingredientes aportan volumen, fibra y frescura, y ayudan a que cada cucharada sea menos densa. El truco está en cortarlos en dados pequeños y escurrirlos muy bien antes de mezclarlos, porque si sueltan demasiada agua, pueden estropear la textura de la salsa.

Una salsa más ligera

La mayonesa es una de las grandes responsables de que la ensaladilla pase de ser un plato fresco a resultar demasiado contundente. Una buena opción es mezclar una parte de mayonesa con yogur natural, queso fresco batido o skyr, que aportan cremosidad y aligeran el conjunto. Para que la salsa no quede plana, se puede añadir un poco de mostaza suave, unas gotas de limón o un toque de vinagre. Así gana sabor sin necesidad de añadir mucha más cantidad. Lo mejor es incorporarla poco a poco, mezclar y valorar si hace falta más, en lugar de echarla toda de golpe desde el principio. Y olvida la costumbre de decorar con una gruesa capa al final. De verdad que no hace falta ese extra.

El huevo cocido y el atún son las opciones más clásicas, pero también se puede preparar con pollo desmenuzado, langostinos o incluso garbanzos si se quiere una versión diferente y sorprendente

El toque de proteína

Una ensaladilla con más proteína resulta más completa y saciante. El huevo cocido y el atún son las opciones más clásicas, pero también se puede preparar con pollo desmenuzado, langostinos o incluso garbanzos si se quiere una versión diferente y sorprendente. Con tacos de pulpo cocido o pescado blanco también gana en sabor, textura y nutrientes sin sumar calorías vacías. Este pequeño cambio ayuda a que el plato no dependa solo de la patata y la salsa. Además, con este extra logras que la ensaladilla pase de un aperitivo a un plato completo.

Cuidado con los encurtidos y la sal

Pepinillos, aceitunas, alcaparras o anchoas pueden dar muchísimo sabor y hacer que la ensaladilla necesite menos salsa, pero conviene usarlos con medida. Muchos encurtidos tienen bastante sal, así que lo ideal es incorporarlos como toque, no como ingrediente principal. También ayuda probar la mezcla antes de añadir más sal, sobre todo si lleva atún, aceitunas o ingredientes en conserva. A veces basta con el punto ácido del pepinillo, el limón o la mostaza para que el plato quede sabroso sin cargarlo más.

Truco extra

Una vez preparada, la ensaladilla gana mucho si se deja reposar en la nevera. Los sabores se integran mejor y la textura queda más agradable. Para evitar que se seque o coja sabores de la nevera, mejor tápala con un film. Además, al llevar mayonesa, huevo o pescado, debe mantenerse siempre bien refrigerada y sacarse solo cuando se vaya a servir.