Durante décadas se nos ha repetido casi como un mantra que los lácteos son un pilar básico de la alimentación, una categoría de alimentos sin la cual nuestra salud ósea, muscular y general estaría en riesgo. Sin embargo, en los últimos años cada vez más profesionales de la nutrición han empezado a cuestionar este mensaje tan arraigado, no desde la ideología, sino desde la evidencia científica. Uno de ellos es Aitor Sánchez, tecnólogo alimentario y divulgador conocido en redes como @midietacojea, quien en una reciente entrevista fue tajante: no hay debate posible, los lácteos no son imprescindibles para llevar una dieta saludable y completa.

Este experto confirma: “Los lácteos no son imprescindibles”

La afirmación puede chocar, sobre todo en un país donde el consumo de leche, yogures o queso forma parte de la cultura alimentaria desde la infancia. Pero Aitor Sánchez recuerda algo clave: imprescindible es solo aquello sin lo cual el cuerpo no puede funcionar, y los lácteos no cumplen ese requisito. Existen millones de personas en el mundo que no los consumen nunca, ya sea por alergias, intolerancia a la lactosa, motivos económicos o simplemente por tradición cultural. En amplias zonas del sudeste asiático, por ejemplo, el consumo de lácteos es prácticamente inexistente, y eso no ha impedido que sus poblaciones sobrevivan ni que mantengan patrones de salud normales.

Actualmente hay mucha ofertas de lácteos / Foto: Unsplash
Actualmente hay mucha ofertas de lácteos / Foto: Unsplash

Uno de los grandes argumentos históricos a favor de los lácteos ha sido su contenido en calcio, un mineral esencial para huesos y dientes. Pero aquí es donde el tecnólogo alimentario pone el foco: el calcio no es exclusivo de la leche. Este nutriente se encuentra también en alimentos como legumbres, frutos secos, semillas, verduras de hoja verde, pescados pequeños con espina o alimentos fortificados, sin necesidad de recurrir obligatoriamente a productos lácteos. Además, el aprovechamiento del calcio no depende solo de su presencia, sino de otros factores como la vitamina D, la actividad física o el estado hormonal.

El calcio no es exclusivo de la leche

Aitor Sánchez insiste en que el problema no es consumir lácteos, sino creer que son obligatorios. Los define como un alimento más, válido si gusta y sienta bien, pero totalmente prescindible si no encaja en la dieta de una persona. De hecho, recuerda que muchas personas mejoran digestivamente al reducir o eliminar los lácteos, especialmente quienes tienen intolerancia parcial a la lactosa sin diagnosticar.

 

 

Este mensaje también sirve para desmontar la idea de que eliminar lácteos equivale automáticamente a una dieta deficitaria. Una alimentación equilibrada se construye a partir de variedad, planificación y alimentos reales, no de un único grupo elevado a la categoría de imprescindible. El riesgo no está en no tomar leche, sino en sustituirla por ultraprocesados, bebidas azucaradas o productos sin valor nutricional.