Las redes sociales se han convertido en una fuente constante de ideas saludables, pero pocas recetas consiguen unir simplicidad, sabor y beneficios reales para la salud en un solo gesto. Eso es precisamente lo que propone la nutricionista Sandra Moñino en uno de sus vídeos de Instagram (@nutricionat_), donde presenta una salsa antiinflamatoria, fácil de hacer, rápida y pensada para integrarse en el día a día sin complicaciones. No se trata de una receta sofisticada ni de ingredientes imposibles de encontrar, sino de una combinación sencilla que convierte una ensalada normal en un plato mucho más interesante, tanto a nivel nutricional como gastronómico.
Salsa es antiinflamatoria y saludable
La base de esta salsa parte de cuatro cucharadas de yogur, que aportan cremosidad, suavidad y una textura agradable sin necesidad de recurrir a mayonesas, natas o salsas ultraprocesadas. A esto se le suma una cucharada de mostaza, que añade carácter, un punto de acidez y un sabor más intenso que equilibra la neutralidad del yogur. El siguiente ingrediente es un chorrito de aceite de oliva virgen extra, que no solo aporta aroma y redondea el sabor, sino que también introduce grasas saludables fundamentales dentro de una alimentación equilibrada. La sal se utiliza con moderación, simplemente para realzar el conjunto, y la albahaca aporta ese toque fresco y aromático que transforma la salsa en algo más que una simple mezcla de ingredientes.
Una vez removidos estos componentes, añade los elementos clave que convierten esta receta en una auténtica salsa antiinflamatoria. La cúrcuma y la pimienta se incorporan juntas, una combinación clásica que potencia sus propiedades, ya que la pimienta favorece la absorción de la curcumina. A esto se le suma vinagre de manzana sin filtrar, un ingrediente cada vez más presente en la cocina saludable por su perfil natural y su aporte a nivel digestivo.
No se trata de una receta sofisticada ni de ingredientes imposibles de encontrar
El resultado es una salsa equilibrada, cremosa, ligera y con un perfil de sabor fresco y especiado que encaja perfectamente con ensaladas, verduras, bowls, legumbres frías o incluso como acompañamiento para platos de pollo, pescado o vegetales asados. No es una salsa pensada solo para “comer sano”, sino para disfrutar de la comida sin renunciar al placer de una buena combinación de sabores.
Más allá del gusto, lo interesante de esta propuesta es el concepto: transformar algo tan cotidiano como una ensalada en un plato funcional, donde cada ingrediente cumple una función concreta dentro del organismo. La idea no es añadir productos milagro, sino construir una receta lógica, sencilla y sostenible en el tiempo, algo que realmente se pueda mantener en una rutina diaria.
Esta salsa representa muy bien el enfoque de Sandra Moñino: recetas prácticas, realistas y fáciles de integrar, sin complicaciones ni promesas exageradas. Una forma de demostrar que la cocina saludable no tiene por qué ser aburrida, insípida ni complicada, sino todo lo contrario: accesible, sabrosa y con sentido nutricional. Una pequeña receta que, con muy poco, consigue sumar mucho.
