Pocas cosas arruinan más una ensalada que abrir la nevera y encontrarse las hojas pochas, mustias y sin vida. Lechugas apagadas, escarolas blandas y verdes que ya no invitan a comer. Sin embargo, en un vídeo publicado en Instagram, el chef Jordi Cruz demuestra que estas hojas todavía pueden tener una segunda oportunidad. Con un truco sencillo, rápido y basado en principios científicos, el cocinero explica cómo transformar una ensalada triste en una ensalada firme y crujiente, casi como recién llegada de la huerta. Un gesto simple que cambia por completo la textura y eleva cualquier plato sin añadir ingredientes extra.

El contraste térmico que lo cambia todo

En el vídeo, Jordi Cruz arranca con una situación muy común: hojas de ensalada olvidadas en la nevera que han perdido su vigor. Su solución no pasa por tirarlas, sino por entender qué ocurre a nivel celular. El primer paso consiste en sumergir las hojas durante unos minutos en agua tibia del grifo, aproximadamente a 35 grados. Según explica el chef, este baño ayuda a aflojar la estructura celular de las hojas, permitiendo que se relajen y recuperen parte de su flexibilidad natural.

Ensalada más crunchy / Foto: Unsplash
Ensalada más crunchy / Foto: Unsplash

Tras este primer paso, llega el momento clave del truco. Las hojas pasan directamente del agua tibia a un recipiente con agua muy fría, incluso helada. Este cambio brusco de temperatura provoca que las células se contraigan de golpe, cerrándose y fijando la textura. Es justo en este momento cuando, como señala Jordi Cruz, se nota al tacto cómo la lechuga o la escarola recuperan firmeza y tersura, volviéndose sorprendentemente crujientes.

El chef insiste en que este contraste térmico es esencial para que el proceso funcione. Mantener las hojas unos minutos en el agua fría permite consolidar ese efecto “crunchy” tan buscado en una buena ensalada. Después, basta con escurrirlas bien, ya sea con papel absorbente o con una centrifugadora para hojas, para eliminar el exceso de agua y dejar la textura perfecta.

 

 

El resultado final, tal y como muestra en el vídeo, es una ensalada que parece recién cortada del campo. Hojas vivas, brillantes y con cuerpo, listas para convertirse en la base de cualquier plato. Este truco no solo ayuda a mejorar la presentación, sino que también fomenta un consumo más consciente y sostenible, evitando desperdiciar alimentos que todavía pueden aprovecharse.

Un pequeño spa vegetal

Con este gesto sencillo, Jordi Cruz demuestra que la cocina no siempre necesita recetas complejas. A veces, entender cómo funciona el producto y aplicar una técnica precisa es suficiente para transformar algo cotidiano en una ensalada espectacular y llena de vida, digna de cualquier mesa.