Las peras con queso roquefort son una de aquellas recetas que parecen sofisticadas, pero que se preparan con muy pocos ingredientes y casi sin esfuerzo. La combinación funciona porque une la dulzura de la fruta, la intensidad del queso azul, el toque tostado de las nueces y la textura crujiente del hojaldre. Una cocinera catalana propone prepararlas en la freidora de aire y acabarlas con un chorrito de miel. El resultado es perfecto como entrante, aperitivo o bocado especial para una celebración.
Una receta que mezcla matices tradicionales con técnicas modernas
Una combinación dulce y salada que siempre funciona
Para preparar una ración necesitará una pera firme, queso azul tipo roquefort, dos nueces, una lámina de hojaldre y un poco de miel. Es importante elegir una pera madura, pero no excesivamente blanda, porque debe conservar la forma durante la cocción. Las variedades conference o blanquilla funcionan bien, siempre que no estén demasiado pasadas.
Comience pelando la pera y cortándola por la mitad. Retire el corazón y vacíe ligeramente la parte central con una cuchara pequeña. No es necesario retirar mucha pulpa: solo se debe crear el espacio suficiente para poner el relleno. Desmenuce las nueces y mézclelas con el queso roquefort hasta obtener una masa irregular. Si el queso es muy intenso, puede combinarlo con un poco de queso cremoso para suavizar su sabor.
Rellene las dos mitades de la pera con la mezcla de queso y nueces. Después vuelva a juntarlas con cuidado para recuperar la forma original de la fruta. Corte el hojaldre en tiras largas de un centímetro aproximadamente y envuelva la pera de abajo hacia arriba. Las tiras pueden solaparse ligeramente, como si formaran un vendaje, pero no conviene presionarlas demasiado.
Veinte minutos en la freidora de aire
Coloque la pera envuelta en la cesta de la freidora de aire sobre un trozo de papel de horno perforado o apto para el aparato. Cocínela durante unos 20 minutos a 180 grados, hasta que el hojaldre esté inflado y bien dorado. El tiempo puede variar según el tamaño de la pera y la potencia de cada freidora, por lo que conviene revisarla durante los últimos minutos.
También se puede preparar en el horno convencional. En este caso, caliéntelo previamente a 190 grados y deje la pera durante aproximadamente 25 minutos. En ambos casos, el queso se fundirá en el interior e impregnará la fruta, mientras que las nueces conservarán un punto crujiente. El hojaldre, en cambio, formará una cobertura ligera que mantendrá todos los sabores concentrados. Cuando la pera esté lista, déjela reposar dos o tres minutos antes de servirla. Acábela con un chorrito fino de miel, sin excederse, porque el plato ya tiene suficiente dulzor. También puede añadir pimienta negra, tomillo fresco o unas nueces adicionales por encima.
La gracia de esta receta es el contraste. La pera queda tierna, el roquefort aporta fuerza, la miel redondea el conjunto y el hojaldre da el toque crujiente. Con solo cinco ingredientes se consigue un aperitivo elegante, fácil de preparar y difícil de dejar de comer.
