Parecen los típicos libritos fritos y calóricos, pero son sanos y hacen que los más pequeños coman pescado

Hay platos que funcionan porque parecen algo que gusta a todo el mundo, pero esconden una versión mucho más interesante. Estos libritos crujientes de rape son un buen ejemplo. A primera vista recuerdan los típicos san jacobos o libritos fritos, con aquella capa dorada y crujiente que siempre entra por los ojos. Pero en realidad tienen una ventaja clara: están hechos con pescado blanco y se cocinan en la freidora de aire, con mucho menos aceite y sin tener que pasar por una fritura pesada.

Un plato con apariencia deliciosa y perfecto para comer sano en casa con los más pequeños

El rape es perfecto para hacer libritos

La clave de esta receta es elegir un pescado con cuerpo. El rape funciona muy bien porque tiene una textura firme, un sabor suave y no se deshace fácilmente durante la cocción. Esto lo convierte en una opción ideal para prepararlo en forma de librito, sobre todo si en casa cuesta que los más pequeños coman pescado sin protestar.

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La idea es sencilla: hacer piezas finas de rape, rellenarlas o montarlas como un librito y luego rebozarlas. El resultado recuerda una receta mucho más festiva, pero con una base más ligera. Por eso es una buena alternativa a los platos fritos de siempre, especialmente para cenas familiares o comidas rápidas en las que quieres algo que guste sin renunciar a comer mejor.

El rebozado también es importante. Primero se pasa el librito por huevo batido, que se puede aromatizar con ajo y perejil, y después por pan rallado. Esta capa es la que dará el punto crujiente final. Hay que cubrir bien toda la superficie, porque así el pescado queda protegido y mantiene mejor la suculencia interior. La freidora de aire ayuda mucho en este punto. Según la receta original, conviene precalentarla a 200 grados durante unos minutos y colocar los libritos en la cesta sin que se toquen, con un poco de aceite de oliva por encima. Así se consigue un acabado dorado y crujiente sin sumergirlos en aceite.

Crujientes por fuera y suaves por dentro

El gran atractivo de estos libritos es el contraste. Por fuera quedan dorados y crujientes, pero por dentro el rape debe mantenerse tierno. Por eso no conviene pasarse con la cocción. El pescado blanco necesita poco tiempo y, si se cuece demasiado, puede quedar seco. También es importante no llenar demasiado la cesta de la freidora. Si los libritos quedan amontonados, no se doran igual y el rebozado pierde gracia. Mejor hacerlos en dos tandas si es necesario, porque el resultado será mucho más uniforme.

A la hora de servirlos, pueden ir con una ensalada, unas patatas al vapor, verduras a la plancha o una salsa suave de yogur y limón. También se pueden presentar cortados en porciones pequeñas, como si fueran nuggets de pescado caseros, para que a los niños les resulten aún más fáciles de comer. Así pues, estos libritos de rape son una manera muy inteligente de llevar pescado a la mesa. Parecen una receta caprichosa, pero son más ligeros que los fritos habituales, se hacen con poco aceite y tienen una textura que convence incluso a los más pequeños. Crujientes, saludables y fáciles de servir, son una de esas ideas que vale la pena guardar.