Un portaaviones nuclear estadounidense es, sobre el papel, una ciudad flotante capaz de pasar meses lejos de tierra. Tiene cocinas, hospitales, talleres, gimnasios, capillas, tiendas, instalaciones para desalinizar agua y una red logística concebida para alimentar y mantener a miles de personas durante un tiempo prolongado. Pero incluso una ciudad construida para vivir en medio del océano tiene límites. Y los más de 5.000 marineros y militares embarcados en el USS Abraham Lincoln hace tiempo que los están poniendo a prueba. El portaaviones zarpó de la base naval de San Diego el 21 de noviembre de 2025 para un despliegue que inicialmente debía durar aproximadamente siete meses. En enero puso rumbo hacia Oriente Medio y, casi nueve meses después, continúa lejos de casa, destinado a las operaciones estadounidenses contra Irán. La misión supera ya los 260 días y el barco ha encadenado más de 200 días sin entrar en un puerto, una situación extraordinaria incluso para los estándares de la Marina de Estados Unidos. Y es aquí donde una demostración colosal de poder militar empieza a mostrar su cara más humana: cansancio, aislamiento y una sensación de que el despliegue no se acaba nunca, y que está afectando la salud física y mental de los miles de tripulantes.
Denuncias inquietantes
Las denuncias llegadas desde las familias son especialmente inquietantes. Medios especializados estadounidenses han recogido testimonios según los cuales varios marineros habrían intentado lanzarse por la borda o habrían manifestado intenciones de hacerlo. Pero la Marina no ha confirmado estos supuestos múltiples intentos. Sí ha reconocido que, a principios de agosto, un tripulante cayó o fue a parar al mar, fue rescatado rápidamente, atendido por el servicio médico del barco y posteriormente evacuado para continuar recibiendo asistencia. Las autoridades no han aclarado si se trató de un intento de suicidio.
The Trump Admin must explain what they are doing to support sailors on the USS Abraham Lincoln who have been continuously at sea for nearly 7 months. Widespread reports of supply shortages, plumbing issues, deteriorating mental health & more demand immediate attention. pic.twitter.com/8eIdTHELfV
— Richard Blumenthal (@SenBlumenthal) August 12, 2026
La misma Marina asegura que no ha detectado un aumento de las ideaciones ni de los intentos de suicidio entre la tripulación. Afirma, además, que a bordo hay personal médico, profesionales de salud mental y asistencia religiosa. El USS Central Command (Centcom) ha salido al paso de las informaciones alarmistas que han circulado por las redes sociales, negando noticias que han circulado, como que siete marineros habían muerto en una pelea a bordo del portaaviones o que había un aumento de los casos de intentos de suicidio. "El USS Abraham Lincoln ha mantenido una de las tasas de reenganche de la tripulación más altas (84,4 %) entre todos los portaaviones de la Armada de Estados Unidos. Los marineros e infantes de marina del Grupo de Combate del portaaviones Abraham Lincoln se mantienen resilientes y decididos después de más de 260 días en el mar, 10.000 vuelos y el uso de 1,5 millones de libras de munición. Ningún miembro del servicio a bordo del portaaviones ha muerto, y el único marinero que cayó por la borda el 3 de agosto fue rescatado rápidamente e ileso. La desinformación generalizada sobre el histórico despliegue del Abraham Lincoln perjudica a nuestros hombres y mujeres uniformados y a sus seres queridos", asegura el mensaje.
🚫 CLAIM: Over the past 48 hours, multiple media outlets have reported several false claims related to USS Abraham Lincoln's (CVN 72) deployment to the Middle East. One report alleged seven Sailors died in a brawl aboard the aircraft carrier and others have recently suggested a… pic.twitter.com/U1Hg6l1pjN
— U.S. Central Command (@CENTCOM) August 13, 2026
Una ciudad de 5.000 habitantes que no puede ir a comprar
Pero lo que nadie discute es el agotamiento. El Abraham Lincoln es una de las máquinas de guerra más sofisticadas que existen, pero continúa dependiendo de una cadena logística. El combustible de los aviones, las bombas, las piezas de recambio, los medicamentos, la comida y miles de productos de uso cotidiano deben llegar mientras navega. Buena parte del reabastecimiento se hace mediante otros barcos que navegan en paralelo y transfieren la carga en alta mar, o con helicópteros. Esto permite mantener operativo el portaaviones durante periodos muy largos, pero no sustituye completamente una escala. Y cuanto más se alarga el tiempo sin puerto, más complicada se hace la logística de todo aquello que no es estrictamente imprescindible para combatir.
The USS Abraham Lincoln has been at sea for 200+ straight days, and reports say conditions onboard are so bad that multiple sailors have tried to jump off. Our servicemembers deserve better than this. There needs to be an investigation. pic.twitter.com/ViWs8CWeF6
— Captain Mark Kelly (@CaptMarkKelly) August 13, 2026
El senador demócrata Richard Blumenthal, miembro del Comité de Servicios Armados del Senado, ha enviado una carta al secretario de Defensa, Pete Hegseth, y al secretario interino de la Marina, Hung Cao, exigiendo explicaciones. En ella enumera denuncias sobre escasez de productos básicos, contaminación del agua, problemas de fontanería, deterioro de la salud mental, incidencias de seguridad en la cubierta e interrupciones del correo. También pide saber cuándo se detectaron los problemas y qué ha hecho la Marina para corregirlos. Algunos familiares han descrito duchas con moho, lavabos estropeados, problemas con el agua caliente y falta de determinados productos de higiene. También han circulado relatos sobre una alimentación cada vez más limitada, especialmente en lo que se refiere a los productos frescos. Estas denuncias forman parte precisamente de las cuestiones sobre las que el Congreso ha reclamado información al Pentágono; no todas han sido verificadas de manera independiente.
The USS Abraham Lincoln is at the center. Senator Richard Blumenthal and Senator Ruben Gallego have called for accountability, citing reports of food shortages, water contamination, broken toilets, moldy showers, deteriorating mental health, and record-breaking deployment lengths pic.twitter.com/YEUDSzZEfx
— Shogri (@shogri786) August 13, 2026
Dormir junto a aviones, reactores y bombas
El problema no es solo qué se come. La vida en un portaaviones ya es exigente durante un despliegue normal. Miles de personas viven durante meses en un espacio limitado, trabajan por turnos a cualquier hora del día y comparten camarotes, duchas y pasillos mientras, unos metros más arriba, aviones de combate despegan y aterrizan constantemente. Esto significa convivir con ruido, vibraciones, calor, falta de intimidad y jornadas laborales largas. Y, en situación de guerra, se añade una presión que no es abstracta: el portaaviones transporta combustible de aviación, munición y armas, opera aviones cargados para entrar en combate y puede convertirse él mismo en objetivo enemigo.
El mismo Blumenthal recuerda en su carta que los portaaviones son entornos de trabajo peligrosos incluso en circunstancias ordinarias: motores de reacción, combustible, armamento, maquinaria pesada, instalaciones eléctricas y propulsión nuclear forman parte de la rutina diaria. Alargar indefinidamente los periodos en el mar multiplica el riesgo de fatiga, errores humanos y mantenimientos aplazados. Por eso los días de descanso en un puerto no son un lujo turístico para los marineros. Forman parte del sistema que permite que una tripulación siga funcionando. Bajar unas horas del barco, dormir sin oír la maquinaria, comer fuera, caminar por tierra firme o simplemente dejar de ver durante unas horas las mismas paredes y las mismas personas tiene una función física y psicológica. Cuando esta válvula desaparece durante meses, la presión se acumula.
La distancia con casa también pesa
Hay todavía otra frontera invisible: la que separa a los marineros de sus familias. En una misión normal, las fechas de regreso permiten organizar mínimamente la vida doméstica. Cuando un despliegue se alarga una y otra vez, esta previsibilidad desaparece. Parejas que esperaban reencontrarse tienen que modificar planes. Hijos que contaban los días tienen que volver a empezar. Problemas familiares que tenían que esperar unas semanas tienen que esperar meses. Y la comunicación desde un grupo de combate naval puede ser irregular por motivos técnicos y operativos. El correo físico también se convierte en un problema. La carta del senador Blumenthal cita paquetes enviados por las familias que han quedado atrapados durante meses en tránsito antes de poder llegar al barco.
Hegseth: la situación se ha "tergiversado"
El Pentágono rechaza que el Abraham Lincoln sea una especie de barco abandonado a su suerte. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha asegurado que las informaciones sobre las condiciones a bordo han sido "completamente tergiversadas" y defiende que el Departamento de Defensa proporciona a los barcos, capitanes y tripulaciones todo lo que puede en cada momento. También ha remarcado que los marineros están operando en unas circunstancias especialmente austeras y con menos escalas a causa de las necesidades militares. El Mando Central de los Estados Unidos también ha reivindicado la resistencia de la tripulación: durante estos más de 260 días en el mar, el grupo de combate del Abraham Lincoln ha acumulado unas 10.000 operaciones de vuelo y ha empleado aproximadamente 1,5 millones de libras de munición. Es una cifra que ayuda a entender que no se trata simplemente de 5.000 personas confinadas en un barco, sino de una enorme base aérea flotante que lleva meses funcionando a un ritmo de guerra.
Pete Hegseth says that the excruciating conditions that the sailors on USS Abraham Lincoln have talked about are being "completely misrepresented" pic.twitter.com/9EsD0unMoj
— Headquarters (@HQNewsNow) August 13, 2026
¿Por qué no los relevan antes?
La pregunta parece sencilla: si una tripulación está exhausta, ¿por qué no se vuelve el portaaviones a casa y se envía otro? Porque Estados Unidos tiene muchos menos portaaviones disponibles de lo que puede sugerir su imagen de superpotencia naval. La Marina dispone de once grandes portaaviones nucleares, pero nunca están todos disponibles a la vez. Algunos pasan por mantenimientos que pueden durar meses o años; otros hacen pruebas, entrenamiento o reparaciones; y otros están desplegados en regiones que Washington considera estratégicas. Un portaaviones tampoco viaja solo. A su alrededor hay destructores, cruceros u otros barcos de escolta, submarinos, aviones, helicópteros y miles de militares que forman un Carrier Strike Group, un grupo de combate aeronaval. Mover uno implica mover una pieza gigantesca del tablero militar mundial. El mismo Blumenthal plantea esta cuestión al Pentágono: si Estados Unidos quiere mantener durante meses una presencia elevada de portaaviones en Oriente Próximo, ¿tiene la Marina suficientes barcos y tripulaciones para hacerlo sin hipotecar el mantenimiento, la preparación futura y la presencia en otras regiones?
El relevo ya navega hacia Oriente Próximo
Finalmente, el relevo está en marcha. Algunas informaciones apuntaban que sería el USS Theodore Roosevelt, pero finalmente es el USS George Washington, que operaba en el Pacífico y, ya navega hacia el oeste y se dirige a Oriente Próximo para sustituir al Abraham Lincoln. Fuentes estadounidenses aseguran que el movimiento estaba previsto antes de que estallara públicamente la polémica sobre las condiciones a bordo. Esta sustitución permitirá finalmente empezar a pensar en la vuelta a casa de los más de 5.000 hombres y mujeres del Lincoln. La Marina evita dar calendarios precisos por razones de seguridad operativa. Lo que sí se sabe es que el 13 de agosto estaba en el estrecho de Malaca, después de haber salido de Da Nang, en Vietnam, el 5 de agosto, y ya navegaba hacia el océano Índico. Las informaciones estadounidenses apuntan que el relevo puede tardar varias semanas. Aunque el relevo ya navegue hacia la zona, la tripulación del Lincoln probablemente tendrá que aguantar unas cuantas semanas más.