La cocina suele percibirse como uno de los espacios más limpios del hogar, pero numerosos expertos en seguridad alimentaria advierten de que algunos utensilios pueden esconder más microorganismos de los que imaginamos. Entre ellos destacan las tablas de cortar, un elemento imprescindible para preparar alimentos que, si no se limpia correctamente, puede convertirse en un importante foco de bacterias. De hecho, varios especialistas en microbiología han señalado que una tabla de cortar puede albergar muchas más bacterias que un asiento de inodoro. Uno de los datos más citados procede del microbiólogo Charles Gerba, de la Universidad de Arizona, que ha estudiado durante décadas la presencia de microorganismos en los hogares. Según sus investigaciones, una tabla de cortar puede contener hasta 200 veces más bacterias fecales que un asiento de inodoro, principalmente debido al contacto con carne cruda y otros alimentos contaminados.
Las tablas de cortar acumulan más bacterias que un baño
La explicación es sencilla. A diferencia del baño, que suele limpiarse con frecuencia y con productos desinfectantes, las tablas de cortar entran en contacto directo con alimentos crudos como carne, pescado o verduras, que pueden transportar bacterias como E. coli, Salmonella o Listeria. Cuando estos alimentos se cortan sobre la superficie, los microorganismos pueden quedarse adheridos a la tabla.
Además, cada vez que se utiliza un cuchillo sobre la tabla se generan pequeños surcos o grietas en la superficie. Estos cortes microscópicos pueden retener restos de alimentos y humedad, creando un entorno perfecto para que las bacterias sobrevivan y se multipliquen.

Otro problema frecuente es la llamada contaminación cruzada. Esto ocurre cuando se utilizan las mismas superficies o utensilios para diferentes alimentos sin limpiarlos correctamente entre usos. Por ejemplo, cortar pollo crudo en una tabla y después preparar una ensalada en la misma superficie puede transferir bacterias peligrosas a los vegetales.
Los expertos señalan que el material de la tabla, ya sea madera o plástico, no elimina el riesgo por sí solo. Diferentes estudios han demostrado que ambos tipos pueden acumular bacterias si no se limpian adecuadamente, por lo que la higiene es mucho más importante que el material utilizado.
Para reducir el riesgo de contaminación, las autoridades sanitarias recomiendan lavar las tablas de cortar con agua caliente y jabón después de cada uso. En algunos casos también se aconseja desinfectarlas periódicamente con soluciones de cloro diluido o introducirlas en el lavavajillas si el material lo permite.

Las autoridades sanitarias recomiendan lavar las tablas de cortar con agua caliente y jabón después de cada uso
También es importante revisar el estado de la tabla. Cuando aparecen grietas profundas, manchas persistentes o zonas muy desgastadas, puede resultar imposible eliminar completamente las bacterias que quedan atrapadas en la superficie. En esos casos, los especialistas recomiendan sustituir la tabla por una nueva para evitar riesgos sanitarios.
Otra medida sencilla consiste en utilizar tablas diferentes para alimentos crudos y alimentos listos para comer. En muchas cocinas profesionales se utilizan tablas de distintos colores para separar carnes, pescado, verduras y pan, una práctica que ayuda a reducir significativamente la contaminación cruzada.