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Cuando llega el calor, la limonada parece la opción más clara, pero hay una alternativa aún más ligera y sorprendente: el agua de pepino. Es una bebida casera muy fácil de preparar, con un gusto fresco, vegetal y ligeramente cítrico que funciona especialmente bien cuando las temperaturas suben. Lo mejor es que solo necesita unos cuantos ingredientes: pepino, jengibre, lima, agua, hielo y un poco de hierbabuena. No hace falta cocer nada ni esperar horas. En pocos minutos puedes tener preparada una jarra entera, perfecta para servir bien fría después de una comida, durante una tarde de calor o simplemente cuando apetece beber algo diferente del agua sola.

La limonada es buena opción, pero hay una alternativa más interesante

Pepino, lima y jengibre: una combinación muy refrescante

Para preparar una jarra de unos dos litros, hay que empezar con un pepino alargado. Se lava bien, se corta a trozos y se pone directamente en el vaso de la batidora. No hace falta hacer cortes perfectos, porque después se triturará todo. Se añade también un trozo pequeño de jengibre, que aportará un punto ligeramente picante y aromático sin llegar a dominar el conjunto.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

A continuación, se incorpora el zumo de una lima y unos 300 mililitros de agua. Todo ello se tritura durante unos segundos hasta que el pepino quede completamente deshecho y la mezcla tenga un aspecto homogéneo. En este punto ya se nota un aroma muy fresco, especialmente por la combinación entre la lima, el jengibre y el mismo pepino. Si se prefiere una textura más fina, conviene pasar la mezcla por un colador. Así se eliminan los restos de pulpa y se consigue una bebida más ligera y agradable de beber. Si, en cambio, gusta una textura con un poco más de cuerpo, se puede dejar tal como sale de la batidora sin problema.

¡Mucho hielo y hierbabuena para acabarla!

Una vez colada, la mezcla se pasa a una jarra grande y se acaba de llenar con agua fría hasta llegar aproximadamente a los dos litros. La cantidad final se puede ajustar según si se quiere un gusto más intenso o más suave, pero lo ideal es que el pepino continúe siendo el protagonista. El siguiente paso es añadirle mucho hielo. También le quedan muy bien unas rodajas de lima y unas hojas de hierbabuena, que aportan aroma y hacen que la bebida resulte aún más refrescante. Si se deja reposar unos minutos en la nevera antes de servirla, los sabores se integrarán mejor.

Es una receta muy versátil. Se puede preparar más concentrada, añadir un poco más de jengibre o incorporar unas hojas de menta si no se tiene hierbabuena. También se puede ajustar la cantidad de lima según el punto cítrico que se busque. Esta agua de pepino es una alternativa sencilla a la limonada tradicional y una manera diferente de refrescarse sin complicaciones. Con cuatro ingredientes, una batidora y una buena cantidad de hielo, se puede preparar una jarra ligera, aromática e ideal para soportar mejor los días más calurosos del verano.