Meloni hace historia en Italia: su gobierno ya es el que más ha durado

Giorgia Meloni ha logrado un hito poco habitual en la política italiana: durar. Este viernes, su gobierno cumple 1.413 días consecutivos en el poder y se convierte en el más longevo de la historia de la República italiana. Un récord que, más allá de la cifra, tiene un significado político especial en un país acostumbrado a los cambios de gobierno y a las crisis de coalición.

En el poder desde octubre de 2022, Meloni ha superado así el récord del segundo gobierno de Silvio Berlusconi, que duró entre 2001 y 2005. Il Cavaliere, sin embargo, todavía conserva otra marca: es el primer ministro que más tiempo ha ocupado el cargo, nueve años en total, aunque repartidos en cuatro mandatos.

Meloni llegó al palacio Chigi en octubre de 2022, después de unas elecciones que llevaron por primera vez a una mujer a la presidencia del gobierno italiano. Su victoria también tuvo otro componente excepcional: al frente había una dirigente procedente de la derecha radical, heredera de una tradición política que durante décadas había ocupado una posición marginal dentro del sistema italiano.

Cuando pidió la confianza del Parlamento, Meloni prometió que desmentiría los pronósticos de quienes auguraban una etapa breve. Cuatro años después, al menos en lo que se refiere a la supervivencia de su ejecutivo, puede darlos por vencidos.

Una estabilidad poco frecuente

Su gobierno ha mantenido una estabilidad poco frecuente en Italia. No ha habido grandes crisis internas ni una sucesión de cambios ministeriales como los que han caracterizado otras etapas de la política del país. La continuidad se ha convertido así en una de las principales cartas de presentación de la primera ministra, que defiende que un ejecutivo estable tiene más capacidad para planificar, tomar decisiones y mantener una línea política coherente.

Pero el récord también tiene detractores. Los críticos de Meloni consideran que la estabilidad ha tenido un precio: pocas de las grandes reformas anunciadas han avanzado al ritmo prometido y la economía italiana continúa mostrando un crecimiento modesto. Los salarios reales también han perdido poder adquisitivo, mientras que el gobierno ha priorizado mantener bajo control las cuentas públicas.

La paradoja es que Meloni llegó al poder prometiendo una transformación de la derecha italiana y ha acabado haciendo de la permanencia una de sus principales victorias. Su éxito más tangible, cuatro años después, es precisamente haber evitado que su gobierno cayera.

La celebración del récord tendrá lugar en Bari, en el sur del país, donde Hermanos de Italia ha movilizado a miles de simpatizantes. El encuentro servirá para exhibir músculo político y, sobre todo, para empezar a mirar hacia el 2027. Porque el récord de duración no garantiza un nuevo mandato.

Los desafíos de Meloni

El principal desafío de Meloni llegará tanto desde la oposición como desde su propio espacio político. Los partidos progresistas intentan llegar más unidos a las próximas elecciones que en 2022, mientras que en la derecha crece la figura del exgeneral Roberto Vannacci, líder de Futuro Nacional.

Vannacci reivindica una derecha todavía más contundente y ha empezado a ganar peso en los sondeos, hasta el punto de superar a los dos principales socios de Meloni en el gobierno: la Liga y Forza Italia. Su ascenso abre una grieta en el bloque conservador y plantea a la primera ministra un problema delicado: cómo evitar que la competencia por la derecha acabe restándole votos.

También han cambiado algunas de las relaciones internacionales que parecían más sólidas cuando Meloni llegó al poder. La sintonía inicial con Donald Trump se ha enfriado y los desacuerdos públicos han ido ganando espacio. En Europa, el pulso reciente con Pedro Sánchez por la cuestión de Schengen apunta igualmente hacia una Meloni más dispuesta a marcar perfil.

Por eso, el récord de este viernes puede ser solo el primer capítulo de una nueva etapa. Meloni ya ha demostrado que puede durar más que ningún otro gobierno de la República italiana. Ahora le queda demostrar que esta longevidad se puede convertir también en una victoria en las urnas. El 2027 será la prueba definitiva.