Cuando se habla de gastronomía catalana con identidad, territorio y sensibilidad, hay nombres que van mucho más allá de la moda. Uno de ellos es el del Restaurant Empòrium, un espacio que ha conquistado tanto a críticos como a figuras reconocidas como Mònica Terribas, que no duda en desplazarse hasta el Alt Empordà para disfrutar de una propuesta única. Y es que no todos los días se encuentra un restaurante con estrella Michelin dentro de un hotel de tres estrellas, donde la excelencia convive con la sencillez y el arraigo al territorio.
Mònica Terribas va hasta Empúries para comer hotel con estrella Michelin
Detrás de Empòrium hay una historia familiar que se remonta a 1965. La familia Jordà ha construido, paso a paso, un proyecto donde la hospitalidad y la cocina van de la mano. Hoy, al frente de los fogones están los hermanos Màrius y Joan Jordà, mientras que en sala sigue presente Salvador Jordà, aportando esa calidez que convierte la experiencia en algo cercano y auténtico. Aquí no solo se viene a comer, se viene a entender un paisaje, una cultura y una forma de vivir la gastronomía.
La propuesta culinaria gira en torno a dos menús degustación que reflejan a la perfección esta filosofía. En ellos, la cocina de mar y montaña se convierte en el eje central, con platos que combinan producto local, técnica contemporánea y una estética muy cuidada. Pero lo más interesante no es solo lo que se sirve, sino cómo se construye cada pase: hay una narrativa clara, un hilo conductor que conecta ingredientes, territorio y temporada.
El menú más completo, el llamado “Univers Local”, es toda una declaración de intenciones. Desde pequeños bocados como el polvorón de tomate seco o la roca de remolacha, hasta platos más elaborados como las gambas rojas de Roses con calabaza y albahaca, el buey de mar en escabeche o el rodaballo con alcachofas, cada creación busca resaltar el producto sin disfrazarlo. Todo ello con una fuerte apuesta por la sostenibilidad, algo que les ha valido también la Estrella Verde Michelin.
En paralelo, el menú “Mar y Montaña” ofrece una versión más contenida pero igualmente rica en matices, donde aparecen elaboraciones como el huevo con brandada de bacalao o el pato empordanés con anguila ahumada. Siempre con ese equilibrio entre tradición y evolución que define la cocina del Empòrium. No hay estridencias, pero sí una enorme profundidad en cada plato, fruto de un trabajo meticuloso y una conexión real con el entorno.
El menú “Mar y Montaña” ofrece una versión más contenida pero igualmente rica en matices
El restaurante, además, cuenta con un espacio íntimo y reservado para pequeños grupos, lo que refuerza esa sensación de exclusividad tranquila que tanto valoran quienes lo visitan. Porque aquí el lujo no está en lo ostentoso, sino en el detalle, en el producto y en el tiempo dedicado a cada elaboración.
En un momento donde la alta cocina muchas veces se asocia a grandes ciudades y precios desorbitados, Empòrium demuestra que es posible hacer las cosas de otra manera. Con raíces, con coherencia y con una mirada honesta hacia el territorio. No es extraño, por tanto, que perfiles exigentes como Mònica Terribas lo tengan como uno de sus destinos imprescindibles. Porque cuando la gastronomía se convierte en relato, el viaje siempre merece la pena.
