La llegada a Tenerife del MV Hondius, el crucero de lujo afectado por un brote de hantavirus que hasta ahora ha dejado tres muertos y seis positivos confirmados, ha concentrado este domingo mucha expectación mediática y un amplio despliegue sanitario y policial en el puerto de Granadilla de Abona. Todas las cámaras apuntaban hacia el horizonte cuando la embarcación se ha dejado ver frente a la costa tinerfeña poco después de las seis y media de la mañana, donde ha quedado fondeada al final del astillero mientras los equipos de emergencia ultimaban los preparativos para el operativo de evacuación de los pasajeros. El momento en que los miembros de Sanidad Exterior han comenzado a acceder al interior del MV Hondius se ha producido alrededor de las 8:52 horas y ha servido para completar las últimas comprobaciones médicas y sanitarias antes de autorizar el desembarco de los ocupantes.
Ahora sí, hacia tres cuartos de once de la mañana, el Ministerio de Sanidad confirmaba el inicio de la evacuación de los pasajeros del MV Hondius, uno de los momentos más esperados de todo el operativo desplegado en Tenerife. Los 14 ciudadanos españoles y catalanes que viajaban en el crucero han sido los primeros en abandonar la embarcación. Dos lanchas, con grupos de siete personas cada una, se han dirigido hacia el puerto de Granadilla, donde decenas de efectivos blindaban el entorno. A las 11:04 de la mañana, todos ellos ya estaban en tierra y comenzaban a subir a los autocares de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que posteriormente los han trasladado directamente hacia el aeropuerto de Tenerife Sur.

Mientras el dispositivo en el puerto continuaba con la evacuación, los primeros pasajeros que habían abandonado el MV Hondius completaban en el aeropuerto un protocolo diseñado al milímetro. El objetivo era ejecutar el traslado sin ningún contacto externo antes de embarcar a los catalanes y españoles en un vuelo especial con destino a la base aérea de Torrejón de Ardoz. Pasadas las 12 del mediodía, cuando la aeronave ya volaba hacia Madrid, el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla informaba que tenía “todo preparado” para recibir a los viajeros. Según explicaba José García Martínez, delegado del sindicato CSIF, el centro había activado “todos los protocolos” y había desplegado “un mecanismo para que los viajeros, cuando lleguen al hospital, no tengan contacto con nadie”.
El avión del Ejército del Aire ha volado durante unas tres horas, pasadas las cuales el Ministerio de Defensa confirmaba el aterrizaje de los primeros evacuados del MV Hondius. El operativo continuaba sin pausas y, a las 16:21, abandonaban la base militar escoltados por la Guardia Civil con destino al hospital madrileño. El trayecto por carretera ha durado media hora. Antes de las cinco de la tarde, las Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN), situadas en la planta 22 del centro, recibían a los pasajeros expuestos al hantavirus. Era el final del operativo y el inicio de una cuarentena estricta bajo supervisión médica. Las autoridades sanitarias recordaban que el período de incubación del hantavirus puede llegar a los 45 días, hecho que obliga a mantener a los pasajeros bajo vigilancia durante más de un mes.

El resto de tripulantes
Después de la evacuación prioritaria de los pasajeros españoles y catalanes, el desembarco del resto de ocupantes del MV Hondius se ha ido desarrollando de manera escalonada a lo largo de la jornada. El guion era el mismo. Los grupos, organizados según la nacionalidad, han ido abandonando el barco y han sido trasladados hasta el aeropuerto, donde también se les han practicado controles sanitarios antes de embarcar en los diferentes vuelos de regreso. Después del dispositivo especial hacia Madrid, los siguientes en despegar han sido los ciudadanos franceses, seguidos de los canadienses, neerlandeses, británicos y así hasta los australianos, que parten el lunes a las 18:00.
Mientras el dispositivo avanzaba entre puertos, aeropuertos y hospitales, a lo largo de la jornada también se han ido sucediendo las ruedas de prensa. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha reivindicado el operativo desplegado en Tenerife a pesar de las tensiones políticas y logísticas de las últimas horas y ha insistido en que los tripulantes y pasajeros del MV Hondius eran “absolutamente bienvenidos”. La ministra ha evitado entrar en confrontación directa con el presidente canario, Fernando Clavijo, después de que este anunciara de madrugada que no autorizaría el fondeo del crucero, y se ha limitado a remarcar que el Gobierno sí que había dado luz verde al desembarco de los ocupantes.
