En el mundo de la cocina profesional hay trucos que sorprenden incluso a quienes creen haberlo visto todo, y uno de ellos es el que compartió el chef Luciano Mazzetti en la cuenta oficial de Instagram de @mega.tv, dejando a los participantes del programa El Internado Mega totalmente descolocados. Muchas veces pensamos que dominar el punto exacto de cocción de una pieza de carne requiere años de experiencia, termómetros precisos o un talento casi instintivo; sin embargo, el chef demostró que existe un método tan simple como ingenioso, que cualquiera puede aplicar en su propia cocina y que solo necesita algo que siempre llevamos encima: nuestro propio rostro. Concretamente, el mentón, los labios y la nariz se convierten en una herramienta infalible para saber si la carne está en su punto, poco hecha o demasiado pasada, una idea que mezcla técnica, intuición y una pizca de humor culinario.

El truco del chef para controlar el punto de cocción de la carne

Según explica Mazzetti, la clave está en comparar la textura de la carne con diferentes partes de la cara para identificar el grado de cocción. Cuando la carne se siente con la misma firmeza que el mentón, significa que está al punto: jugosa, tierna y con ese equilibrio perfecto entre suavidad y resistencia que tantos amantes de la parrilla buscan. En cambio, si al presionar la carne se percibe una textura blanda y delicada, muy parecida a la de los labios, quiere decir que está poco hecha, ideal para quienes disfrutan del interior rosado y la máxima jugosidad. Por último, si la sensación al tacto es más rígida, semejante a la de la nariz, el chef advierte que la carne está pasada, demasiado cocinada y con ese riesgo de sequedad que puede arruinar incluso un buen corte.

 

 

Este método, además de práctico, resulta casi mágico por su sencillez. No requiere utensilios sofisticados, no depende de cálculos ni tiempos exactos y permite un control inmediato incluso mientras se cocina en exteriores, en una barbacoa o en una cocina doméstica sin grandes herramientas. La comparación con el mentón, los labios y la nariz funciona porque cada zona tiene una densidad, una resistencia y una textura distintas, que coinciden sorprendentemente con los cambios físicos que sufre la carne a medida que se cocina. Es una forma sensorial de cocinar que conecta directamente al cocinero con el alimento, un recordatorio de que la gastronomía también es tacto, percepción y sensibilidad.

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Esta es una forma de cocinar que aúna todos los sentidos / Foto: Unsplash

Aunque parezca cuestión de broma, quienes lo prueban descubren que es verdad

Muchos profesionales utilizan termómetros como apoyo, pero la técnica de Luciano Mazzetti demuestra que a veces el mejor instrumento es el más inesperado. Aunque pueda parecer un truco curioso o incluso divertido, quienes lo prueban descubren que funciona de verdad. En un mundo donde la cocina se llena cada día de más tecnología, recordar que nuestro propio cuerpo puede ser una guía precisa resulta, cuanto menos, fascinante. Y, para muchos, liberador.