La tarta de manzana es uno de esos clásicos que siempre funcionan, pero que muchas veces dan pereza porque parecen exigir horno, tiempo y un poco de paciencia. Esta versión, en cambio, lo simplifica mucho, ya que se prepara con freidora de aire, queda esponjosa, lleva manzana y crema pastelera, y permite tener un postre casero sin encender el horno tradicional.
Un postre que en pocos minutos se prepara y no necesita horno
La freidora de aire cambia completamente la receta
La gracia de esta tarta es que mantiene el espíritu del bizcocho de manzana de toda la vida, pero con una preparación mucho más práctica. No hace falta precalentar un horno grande ni calentar toda la cocina, cosa que se agradece especialmente cuando hace calor o cuando solo se quiere preparar un postre rápido sin complicarse demasiado. La base empieza con una mezcla muy aromática: azúcar, canela y ralladura de limón. Este paso es importante porque da perfume a toda la masa antes incluso de añadir la manzana. Después se incorporan los huevos, que se tienen que batir bien para que cojan aire y ayuden a que la tarta quede más esponjosa.
A continuación entran el aceite de girasol y el yogur natural. El aceite aporta ternura y el yogur ayuda a dar humedad, de manera que el resultado no queda seco. Este detalle es clave en una freidora de aire, porque la cocción puede ser intensa y conviene que la masa tenga suficiente jugosidad.
Una de las manzanas se pela y se corta muy pequeña para mezclarla directamente con la masa. Así no queda solo como decoración, sino que aporta sabor y textura a cada bocado. Después se añade la harina, la levadura química y un poco de bicarbonato, removiendo hasta que quede una masa homogénea. La otra manzana se reserva para la parte superior. Cortada en láminas finas, da ese aspecto de tarta de manzana clásica que entra por los ojos antes de probarla.
La crema pastelera es el detalle que lo hace especial
Una vez la masa está preparada, se pone en un molde apto para freidora de aire, previamente untado con un poco de mantequilla. La cocción se hace a temperatura moderada, alrededor de los 160 grados, durante unos 30 minutos, aunque siempre conviene comprobar el punto con un palillo. Lo que convierte esta tarta en un postre más completo es la crema pastelera. Se puede preparar con leche infusionada con piel de limón y canela, yemas, azúcar y maicena. El resultado tiene que ser una crema espesa, suave y aromática.
Cuando el pastel ya está frío, se puede rellenar de dos maneras. La más sencilla es cortarlo por la mitad y ponerle una capa de crema. La más vistosa es introducirla con una manga pastelera en diferentes puntos del bizcocho. Así pues, este pastel de manzana funciona porque combina facilidad y resultado. Tiene la manzana, el aroma de canela, la ternura del yogur y el punto cremoso de la crema pastelera. No necesita horno tradicional, no exige grandes técnicas y, aun así, queda como un postre de domingo hecho con muy poca complicación.
