El presentador y comunicador Marc Giró es conocido por su estilo elegante y su gusto por la cultura gastronómica clásica. En una entrevista reciente confesó que, cuando quiere darse un buen homenaje culinario y no le importa desplazarse, tiene un destino muy claro: el restaurante El Racó d’En Binu, situado en el municipio de Argentona, a pocos kilómetros de Barcelona. Según explicó, se trata de un lugar especial que conserva intacta la esencia de otra época, tanto en la decoración como en su propuesta gastronómica.

El restaurante favorito de Marc Giró

Este restaurante tiene una historia singular dentro de la gastronomía catalana. Fue fundado en febrero de 1970 como una fonda tradicional, pero poco después el cocinero Francesc Fortí decidió transformarlo en un establecimiento dedicado a la cocina francesa clásica. El cambio fue todo un éxito: en 1979 el local consiguió dos estrellas Michelin, convirtiéndose en el primer restaurante catalán fuera de la capital en alcanzar ese reconocimiento.

Un restaurante de cocina clásica / Foto: Unsplash
Un restaurante de cocina clásica / Foto: Unsplash

Años más tarde, en 1990, los responsables del restaurante tomaron una decisión poco habitual: renunciar a las estrellas. Según explicaron entonces, su intención era liberarse de la presión que suponía mantener ese reconocimiento y centrarse exclusivamente en lo que realmente les interesaba: cocinar bien y mantener su estilo propio.

Fue fundado en febrero de 1970 como una fonda tradicional

Hoy el restaurante sigue funcionando prácticamente igual que hace décadas. Giró lo describía como un lugar “igual que en los años setenta”, una afirmación que no solo se refiere a su cocina, sino también al ambiente del local. Al entrar, los comensales se encuentran con una decoración rústica que apenas ha cambiado desde sus inicios, con elementos como la chimenea central, las baldosas decorativas o un servicio de sala muy formal, casi ceremonial.

La carta del restaurante se mantiene fiel a la cocina francesa clásica con influencias catalanas, sin apenas adaptaciones a las modas actuales. Entre los platos más representativos destacan recetas que hoy se ven cada vez menos en restaurantes modernos, como el civet de liebre, la perdiz con uvas o los erizos de mar con salsa holandesa. También aparecen elaboraciones tradicionales de pescado o carne, como la lubina o el conocido solomillo Chateaubriand.

Sin embargo, hay un plato que se ha convertido en una auténtica leyenda del restaurante: el suflé helado de naranja. Este postre se prepara de forma artesanal desde hace décadas y su receta se mantiene en secreto, lo que ha contribuido a aumentar su fama entre los aficionados a la gastronomía.

Cocina francesa / Foto: Unsplash
Cocina francesa / Foto: Unsplash

Detrás de esta propuesta se encuentra el trabajo meticuloso de Francesc Fortí, que sigue defendiendo una forma de cocinar muy artesanal. Cada día prepara a mano elementos como la masa de hojaldre o las salsas, manteniendo una filosofía que huye de los atajos tecnológicos. De hecho, en la cocina del restaurante no se utilizan aparatos como microondas o robots modernos: todo se hace a fuego lento y con técnicas tradicionales.

En los últimos años, además, nuevas generaciones de amantes de la gastronomía han empezado a redescubrir este lugar, atraídas precisamente por su autenticidad. Un interés que también se vio reforzado por el documental Binu, historia de dos estrellas, estrenado en 2023, que retrata la filosofía y la historia del restaurante.