La calabaza vuelve a demostrar que no solo sirve para cremas o guisos. En uno de sus últimos vídeos de Instagram, Karlos Arguiñano ha sorprendido a sus seguidores con una receta dulce que mezcla tradición, sencillez y sabor de temporada: un flan de calabaza suave y cremoso que promete triunfar en cualquier mesa. El chef vasco, fiel a su estilo cercano, explica paso a paso cómo convertir un ingrediente humilde en un postre irresistible, ideal tanto para comidas familiares como para celebraciones informales. La clave está en una elaboración sin complicaciones, productos fáciles de encontrar y un resultado que destaca por su textura delicada. No es casualidad que este flan se haya vuelto viral: combina cocina casera de toda la vida con ese toque reconfortante que nunca falla.

El flan de calabaza de Arguiñano

El proceso comienza con la calabaza, que se asa al horno hasta quedar bien tierna. Este paso es fundamental para concentrar el sabor y evitar que el flan quede aguado. Una vez lista, se machaca hasta obtener una base suave que se mezcla con huevos, leche condensada y leche normal, logrando una crema homogénea y aromática que impregnará tu cocina de buen olor. Mientras tanto, se prepara un caramelo sencillo con azúcar y zumo de limón, que aporta un contraste perfecto al dulzor del flan. Todo se vierte en un molde y se cocina al baño maría, una técnica clásica que garantiza una cocción lenta y uniforme.

Calabaza / Foto: Unsplash
Calabaza / Foto: Unsplash

Este método, que Arguiñano muestra con naturalidad en su vídeo de Instagram, es el secreto para lograr una textura cremosa y sedosa, sin grietas ni excesos de firmeza. Tras el horneado, solo queda dejar enfriar y desmoldar con cuidado, un gesto sencillo que marca la diferencia en la presentación final.

Hay postres que no necesitan adornos excesivos para brillar

Servido frío y acompañado de una o dos bolas de helado de nata, este flan se convierte en un postre redondo para muchos paladares. Un poco de canela espolvoreada por encima y unas hojas de menta fresca aportan aroma y color, elevando el resultado sin complicarlo. También destacan que se puede triturar la mezcla antes del horneado si se prefiere un acabado completamente liso, una opción ideal para quienes buscan un flan todavía más fino y evitar algunos grumos que puedan molestar.

 

 

Lo interesante de esta receta es que demuestra cómo la calabaza puede funcionar igual de bien en elaboraciones dulces, manteniendo su personalidad sin resultar pesada. Además, es un postre económico, fácil y perfecto para preparar con antelación. No es extraño que el vídeo de Arguiñano haya generado tanta atención: resume a la perfección la cocina sencilla que siempre funciona, esa que no pasa de moda y que invita a repetir.