El chef Jordi Cruz ha compartido en redes sociales una receta que ha llamado la atención de muchos aficionados a la cocina saludable. En su vídeo explica cómo preparar un postre proteico con textura perfecta, pensado para quienes buscan algo dulce pero equilibrado desde el punto de vista nutricional. La clave, según el cocinero, está en combinar técnica, precisión y buenos ingredientes para lograr una crema suave, rica en proteína y con la posibilidad de añadir creatina. La receta empieza con un paso fundamental: hidratar tres hojas de gelatina (de unos 2 gramos cada una) en agua fría durante unos cinco minutos. Este ingrediente será el encargado de aportar estabilidad al postre y conseguir una textura cremosa pero firme.
El postre más equilibrado de Jordi Cruz
Mientras la gelatina se hidrata, se prepara la base proteica. En un bol se mezclan 300 mililitros de agua con entre 160 y 200 gramos de proteína hidrolizada de suero sin sabor, uno de los suplementos más utilizados en nutrición deportiva. La mezcla se remueve bien y se deja reposar unos cinco minutos hasta que adquiere una textura cremosa. Jordi Cruz señala que este reposo es clave para lograr una textura fina y homogénea.
Si se quiere añadir creatina, el chef recomienda incorporarla en este momento. En concreto, se pueden añadir 12 gramos de creatina para que se hidrate correctamente dentro de la mezcla. De este modo se evita la típica textura arenosa que a veces aparece cuando este suplemento no se integra bien.
La receta empieza con un paso fundamental: hidratar tres hojas de gelatina
El siguiente paso se realiza en un cazo. Allí se incorporan 200 mililitros de leche desnatada, 1,5 gramos de canela en polvo, 5 gramos de cacao amargo y las semillas de una vaina de vainilla. La mezcla se lleva al fuego mientras se remueve hasta que todos los ingredientes se integran y empiezan a desprender aroma.
Cuando la mezcla rompe a hervir se añade eritritol (unos 50 gramos) como edulcorante, aunque también se puede usar azúcar si se prefiere un sabor más tradicional. En ese mismo momento se incorporan 90 gramos de chocolate negro al 70% de cacao bajo en grasa y azúcar. Se remueve constantemente y, en cuanto vuelve a arrancar el hervor, se retira del fuego para terminar de fundir el chocolate con el calor residual.
Con la mezcla aún caliente se escurre bien la gelatina hidratada y se incorpora al chocolate, removiendo hasta que se disuelve por completo. Después, este preparado se vierte sobre la crema de proteína y se emulsiona todo cuidadosamente. Para garantizar una textura perfecta, el chef recomienda pasar la mezcla por un colador fino, eliminando cualquier posible grumo.
La crema final se reparte en vasos de unos 190 gramos por ración, lo que equivale aproximadamente a 40 gramos de proteína y unos 3 gramos de creatina por vasito. Después solo queda taparlos y dejarlos reposar en frío durante toda la noche.
El resultado es un postre cremoso, estable y con una textura impecable, ideal para quienes buscan una alternativa dulce pero nutritiva. Y para quienes quieran ir un paso más allá, Jordi Cruz propone un último truco: introducir la mezcla en un sifón con dos cargas de gas y dejarla reposar en frío. Así se consigue una mousse ligera, intensa y rica en proteína que demuestra que la cocina saludable también puede ser sofisticada.
