Madrid pone fecha al final de las obras en los túneles ferroviarios del Garraf, pero anuncia de nuevas

El Gobierno ya pone fecha al final de las obras de emergencia en los túneles ferroviarios del Garraf, pero a la vez anticipa nuevas afectaciones a medio y largo plazo. El secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, ha anunciado este miércoles que los trabajos finalizarán el próximo 8 de junio, una semana antes de lo previsto inicialmente. Desde uno de los puntos donde se ha actuado, Santano ha detallado que, una vez recepcionada la obra, el servicio ferroviario afectado —tanto de la línea R2 Sud como de los regionales— se restablecerá "en pocos días". Según ha asegurado, se hará después de completar las pruebas de circulación pertinentes y se recuperará "en las mismas condiciones y frecuencias" anteriores a las incidencias.

En la comparecencia, donde también ha estado presente la consellera de Territori, Sílvia Paneque, el representante del Ministerio ha ido más allá y ha avanzado el calendario de futuras actuaciones estructurales. En concreto, ha apuntado que el proyecto para desdoblar uno de los dos túneles del Garraf —con un presupuesto estimado de 280 millones de euros— podría salir a licitación a finales de este mismo año, con la previsión de iniciar las obras después del verano de 2027.

Después de meses de afectaciones, nuevas obras en el horizonte

Los usuarios de Rodalies y Regionales acaban ahora una etapa especialmente complicada. En los últimos meses, los trabajos de mantenimiento en los túneles —derivados de los problemas de corrosión— han obligado a hacer circular los trenes por una única vía durante semanas, con una reducción significativa del servicio. Estas actuaciones, con un presupuesto de 3,7 millones de euros, han incluido la reparación de los cimientos del viaducto del Garraf, el recalce del puente sobre la cala de Aiguadolç y la reconstrucción del falso túnel 96 bis. Las afectaciones han sido notables: menos trenes entre Barcelona y Vilanova i la Geltrú, reducción de frecuencias en varias líneas regionales y desvíos por otros corredores. Aunque el servicio se recuperará en breve, el futuro vuelve a generar incertidumbre.

El riesgo de años de obras y vía única

Las actuaciones anunciadas por el Ministerio apuntan a un escenario todavía más exigente en los próximos años. La adaptación de los túneles a la normativa europea de seguridad podría implicar obras de gran envergadura con una duración de hasta cuatro años. Estas intervenciones responden a las limitaciones estructurales de los túneles actuales, construidos en el siglo XIX y demasiado estrechos para garantizar evacuaciones seguras en caso de emergencia. Una de las opciones es ampliar el túnel del lado montaña, una operación compleja que podría comportar, durante largos periodos, la circulación ferroviaria por una sola vía.

Este escenario ha generado preocupación entre las asociaciones de usuarios, que alertan de un posible empeoramiento sostenido del servicio y del impacto sobre miles de personas que dependen diariamente del tren. Como alternativa, entidades como la Associació de Promoció del Transport Públic proponen construir nuevos túneles paralelos a los actuales, más amplios y adaptados a los estándares modernos. Esta solución permitiría mejorar la capacidad, la velocidad y la fiabilidad del servicio, especialmente en la R2 Sud.