La historia gastronómica de Catalunya está llena de locales con siglos de tradición, pero pocos pueden presumir de una continuidad tan sólida como el restaurante vinculado a la familia de Quim Masferrer. Con más de 200 años de historia, este establecimiento se ha convertido en uno de los grandes referentes de la cocina catalana tradicional en la província de Girona, donde la família del presentador se ha hecho con un gran nombre. Y es que ya no se trata solo de un restaurante. Es un legado familiar que ha pasado de generación en generación, manteniendo intacta una forma de entender la gastronomía basada en el producto, la tradición y el trato cercano.

Can Masferrer es más que un simple restaurante, es parte de la historia de Catalunya

Siete generaciones al frente del mismo restaurante

El negocio ha sido gestionado por la familia Masferrer durante siete generaciones, algo muy poco habitual en el sector. Esta continuidad ha permitido conservar recetas, técnicas y una identidad propia que hoy sigue siendo reconocible. La realidad es que en sus fogones se elaboran platos clásicos de la cocina catalana, aquellos que han definido la gastronomía del territorio durante décadas. No hay grandes innovaciones ni giros modernos, sino una apuesta firme por lo que siempre ha funcionado y ha gustado a la población catalana durantre siglos. Por este motivo no es raro encontrar, en su carta, platos como calares a la romana, calçots, croquetas hechas a mano y muchas otras elaboraciones propias de la cocina de la abuela.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Además, el restaurante ha sabido mantener una relación cercana con sus clientes, muchos de ellos habituales desde hace años. Esa fidelidad es una de las claves de su supervivencia de un negocio de siete generaciones. En este tipo de locales, comer no es solo una experiencia gastronómica, sino también cultural y humana.

El relevo generacional, el gran desafío

Sin embargo, no todo ha sido fácil. El propio heredero explicó en su momento que, tras terminar la carrera de turismo a los 23 años, decidió no continuar con el negocio familiar. La realidad es que esta decisión no fue sencilla. Romper con una tradición de más de dos siglos implica asumir un peso emocional importante, especialmente en una familia donde el restaurante ha sido siempre el eje central. Este tipo de situaciones reflejan un problema cada vez más común, como lo es la dificultad de encontrar un relevo generacional en los negocios familiares. Las nuevas generaciones buscan caminos diferentes, alejados de la exigencia que implica la restauración.

A pesar de ello, el restaurante ha logrado seguir adelante, manteniendo su esencia y su identidad. De este modo, la historia de la familia Masferrer no solo habla de éxito y tradición, sino también de adaptación y cambio. Así pues, este restaurante sigue siendo un símbolo de la cocina catalana. Un lugar donde el pasado sigue presente en cada plato, pero que también mira al futuro con la incertidumbre propia de los nuevos tiempos.