Cuando el pasado 4 de septiembre de 2023, en pleno noviazgo de la izquierda española para arrancar el apoyo de Junts per Catalunya a la investidura de Pedro Sánchez, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, viajó hasta Bruselas para entrevistarse con Carles Puigdemont en el Parlamento Europeo, todo fueron sonrisas, buenas palabras y, obviamente, grandes elogios por parte de la delegación de Sumar y los Comunes. Hay multitud de imágenes de aquella visita, que, vista con perspectiva, tampoco fue ni mucho menos definitiva para la investidura de Sánchez, pero sirvió para hacer evidente una obviedad: todo sirve para conservar el poder, y se le pueden pedir igual los votos a Manuel Valls para que vote a Ada Colau para ser alcaldesa de Barcelona que a Carles Puigdemont para poder continuar en la Moncloa. "Estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros" es una de las citas más célebres atribuidas al humorista estadounidense Groucho Marx, reflejando un humor cínico sobre la falta de convicciones firmes que el espacio político de Sumar ha perfeccionado al máximo estos años.
En aquella cita de Bruselas, que todo fue incienso hacia Puigdemont por su resistencia política y, obviamente, el compromiso a aprobar una ley de amnistía que permitiera el retorno de los exiliados y el archivo judicial de todas las causas pendientes contra los implicados en el procés, estaban presentes, por parte del espacio político a la izquierda del PSOE, el hoy ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y Jaume Asens. A Puigdemont le acompañaron el exconseller Toni Comín y Josep Lluís Alay, responsable de la oficina política del president en el exilio y una de sus personas de máxima confianza. Todo fue una alfombra de elogios, ya que había que amarrar los siete votos. Incluso Urtasun, que fue eurodiputado entre 2014 y 2023 y que, por tanto, coincidió en la Eurocámara con Puigdemont, que tuvo escaño entre 2019 y 2024, estuvo reverencial. Algo que hoy aún se recuerda, porque en los tres años que habían coincidido en el Europarlamento, hacía lo posible por no mirar a Puigdemont a la cara cuando se encontraban en el pleno o en uno de los pasillos.
'Estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros' es una de las citas más célebres atribuidas al humorista estadounidense Groucho Marx, reflejando un humor cínico sobre la falta de convicciones firmes que el espacio político de Sumar ha perfeccionado al máximo estos años
Eso no se ha olvidado y en aquel momento tuvo importancia para conocer la dimensión humana del personal y lo que se podía hacer por siete votos. Luego Urtasun llegaría a ministro de Cultura, y estos días está de actualidad por insistir en que la sentencia que avala la devolución de los murales al Monasterio de Sijena debe cumplirse. Eso sí, el 'Guernica' no se puede ceder temporalmente al País Vasco. Diferentes varas de medir, piezas extremadamente frágiles en ambos casos, pero siempre la moneda acaba cayendo a favor de una posición marcadamente españolista. Pues bien, Yolanda Díaz, con el manto de vicepresidenta y, quizás, desprotegida de la necesidad de pensar en su futuro político, ya que no se presentará en las próximas elecciones y llena su agenda de actos como acudir a los Oscars de Hollywood, ha ido a Onda Cero a declarar lo siguiente: "Junts tiene un proyecto que no solo es racista, es que es clasista" y "Están cometiendo el mismo error [Junts] que Feijóo. Ambos están trabajando para la extrema derecha".
Estas declaraciones provocaron una reacción inmediata de Puigdemont, la ruptura de relaciones por las graves acusaciones y el recordatorio a Yolanda Díaz de que la próxima vez pida al PP los votos para ser vicepresidenta y "quizás vivirá mejor”. Si el gobierno de Pedro Sánchez es incapaz de tirar adelante ningún proyecto político de relevancia, esta situación le deja aún más en la posición agónica en que se encuentra: el Parlamento como caja de resonancia para escuchar descalificaciones, pero no para gobernar. Y eso que, ilusamente, la Moncloa siempre ha jugado con el espantajo de una posible aprobación de presupuestos generales del Estado que ni ha estado, ni está, ni se le espera. Había que controlar el relato de que la esperanza no se podía perder aun a sabiendas de que este gobierno no tendrá nunca presupuestos, dure lo que dure la legislatura, y Pedro Sánchez conseguirá un hito difícilmente superable en el futuro y de récord Guinness: una legislatura sin haber aprobado ningún presupuesto. Los últimos, los de 2023, fueron aprobados por el Congreso el 24 de noviembre de 2022. ¡A ver quién lo supera!