El Barça y sus directivos han encontrado un escenario muy particular para abordar algunas de sus decisiones más importantes fuera del terreno de juego. Lejos de las oficinas del Camp Nou o de reuniones formales, Joan Laporta y varios miembros de su junta directiva han convertido un restaurante de alta cocina en uno de sus puntos clave para negociar fichajes y tratar asuntos estratégicos. El lugar elegido es Amar Barcelona, ubicado en el interior del Hotel Palace. Dirigido por el chef andaluz Rafa Zafra, este restaurante con estrella Michelin se ha consolidado como uno de los espacios gastronómicos más exclusivos de la ciudad. Pero, además, ha pasado a ser un enclave habitual para encuentros discretos vinculados al futuro del club.
La directiva del Barça no elige cualquier restaurante para comer bien
Laporta, un enamorado del restaurante
No es ningún secreto dentro del entorno blaugrana que Laporta siente una especial predilección por la cocina de Rafa Zafra. En círculos privados, el presidente ha reconocido en varias ocasiones su admiración por una propuesta gastronómica que gira en torno al producto marino de máxima calidad.
Zafra, que ha construido su trayectoria con proyectos como Estimar Barcelona, Estimar Madrid o Cala Jondal en Ibiza, ha conseguido posicionar Amar como un referente. Su cocina, respaldada por figuras como Ferran Adrià, destaca por el respeto absoluto al producto y una ejecución técnica impecable. Este entorno ha servido para acoger comidas de directiva, reuniones estratégicas y, según diversas informaciones, incluso encuentros relacionados con operaciones de mercado.
Alta gastronomía para acompañar la toma de decisiones clave
Más allá del componente simbólico, Amar ofrece las condiciones ideales para este tipo de encuentros como discreción, exclusividad y un ambiente que favorece conversaciones alejadas del foco mediático. Todo ello acompañado de una propuesta culinaria que convierte cada reunión en una experiencia.
El menú degustación, que ronda los 145 euros, arranca con aperitivos que combinan creatividad y producto: tartaleta de ensaladilla de centolla con coral y romesco, pañuelo de steak tartar de wagyu o espuma de patata con yema curada y foie. A esto se suman elaboraciones como el mollete al vapor benedictin con panceta ibérica y caviar o el buñuelo de sifón relleno de bogavante.
El recorrido continúa con platos donde el mar es protagonista absoluto: gazpacho de bogavante con granizado de tomate, txipirón de anzuelo con salsa meunière, gamba de Roses XXL a la brasa o merluza al beurre blanc de champán y caviar. La propuesta se completa con la coquelette de Bresse a la catalana y una selección final de postres. Así pues, entre platos de alta cocina y conversaciones estratégicas, el Barça sigue moviendo sus piezas. Y lo hace en un escenario donde la excelencia gastronómica y la discreción se dan la mano para definir el futuro del club.