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Los libritos de jamón y queso, también conocidos como San Jacobos, son uno de esos platos que siempre funcionan. Gustan a los pequeños, solucionan una cena rápida y tienen esa combinación difícil de superar con el crujiente por fuera, queso fundido por dentro y un punto salado que los hace muy golosos. El problema es que la versión tradicional, frita con bastante aceite, puede resultar pesada si se come a menudo. Por eso la freidora de aire ha cambiado completamente la manera de prepararlos en casa. Permite conseguir un rebozado dorado y crujiente con mucho menos aceite, manteniendo el jamón tierno y el queso perfectamente fundido.

Unos buenos libritos sin estar fritos del todo son una alternativa ideal y sana

La freidora de aire hace el plato más ligero

La gracia de esta receta es que no hay que sumergir los libritos en aceite caliente. Con un poco de aceite de oliva en espray es suficiente para que el pan rallado coja color y textura. El resultado no es exactamente igual que una fritura clásica, pero sí mucho más ligero y práctico para el día a día.

Para prepararlos se necesitan lonchas de jamón cocido, lonchas de queso que funda bien, harina de trigo, dos huevos, unos 200 gramos de pan rallado, un poco de cúrcuma, sal y aceite de oliva en espray. El queso es importante y Gouda, Edam o mozzarella funcionan muy bien porque se funden sin perder demasiada estructura. En cambio, un queso demasiado curado puede quedar menos cremoso.

Unos libritos. Foto: Pexels

El primer paso es formar los libritos. Se pone una loncha de jamón cocido, se añade una loncha de queso y se dobla como si fuera un pequeño bocadillo. Si se quiere que queden más consistentes, se pueden hacer con dos capas de jamón, dejando el queso bien cerrado en el centro. Después se prepara el rebozado. En un plato va la harina, en otro los huevos batidos con un poco de sal y en un tercero el pan rallado mezclado con un poco de cúrcuma. Esta especia no cambia mucho el gusto, pero ayuda a dar un color dorado mucho más atractivo.

El truco es cerrar bien los bordes

Cada librito se tiene que pasar primero por harina, después por huevo y finalmente por el pan rallado. Hay que insistir especialmente en los bordes, porque es por donde puede escaparse el queso cuando se funde. Presionar un poco antes de cocinarlos ayuda a mantener el relleno dentro.

Una vez rebozados, se pintan ligeramente con aceite de oliva en espray y se colocan en la cesta de la freidora de aire sin amontonarlos. Se cocinan a 205 grados durante unos 8 minutos, hasta que queden dorados y crujientes. Según el tamaño y la potencia de la freidora, puede convenir girarlos a media cocción. Se deben servir calientes, cuando el queso todavía está cremoso. Pueden ir con ensalada, verduras a la plancha, patatas o una salsa suave.

Así pues, estos libritos son una manera más ligera de recuperar un clásico de siempre. No dejan de ser un plato con queso y rebozado, pero hechos en la freidora de aire resultan mucho menos pesados que fritos en aceite abundante. Crujientes, rápidos y fáciles, son una opción perfecta para una cena casera sin complicaciones.