Cuando llega el calor, muchas personas cambian completamente la manera de comer. Los platos calientes pierden protagonismo, se buscan recetas más ligeras y aparece aquella necesidad de encontrar comidas que alimenten pero que no dejen sensación de pesadez. En este contexto hay un plato tradicional catalán que continúa pasando un poco desapercibido fuera de casa pero que encaja perfectamente con los meses de verano: el empedrat.
Es una receta muy vinculada a la cocina catalana de toda la vida y destaca por una combinación muy simple pero efectiva. Legumbres, verduras frescas, pescado y un buen chorro de aceite de oliva. Sin cocciones largas ni elaboraciones complicadas. El resultado es un plato completo, refrescante y fácil de preparar. Además, una de las cosas que explica que continúe siendo tan popular es que admite pequeñas variaciones según gustos o necesidades, aunque la versión más clásica continúa siendo la que se hace con judías blancas y bacalao desmigado.
Un plato hecho a medida para aguantar las altas temperaturas del verano
El motivo por el cual el empedrat funciona tan bien en verano
Aunque mucha gente asocia las legumbres a los meses fríos, recetas como el empedrat demuestran justo lo contrario. Las judías aportan saciedad sin necesidad de servir el plato caliente y se combinan con ingredientes que aportan frescor. La receta tradicional se prepara con judías blancas cocidas, bacalao desalado, tomate, cebolla, pimiento rojo, aceitunas negras y huevo duro. Todo aliñado con aceite de oliva virgen extra y un punto de sal.
Una de las claves del plato es el bacalao desmigado. En lugar de cortarlo con cuchillo, se deshace con las manos para que quede más irregular y absorba mejor el aliño. Este tipo de preparación también permite tener el plato preparado con antelación y conservarlo en la nevera hasta el momento de servir, algo que encaja especialmente bien con los días de más calor.
¿Cómo se prepara este clásico catalán en muy poco tiempo?
Si se parte de judías ya cocidas y del bacalao desalado, la preparación es muy rápida. Primero se desmenuza el bacalao con las manos hasta obtener tiras finas y se incorpora en un bol grande. Después se añaden las judías escurridas y se preparan las verduras cortadas pequeñas para que cada bocado tenga un poco de todo. El tomate, la cebolla y el pimiento se mezclan con el conjunto y finalmente se incorporan las aceitunas negras y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Para acabar, solo falta hervir los huevos, pelarlos y servirlos por encima o al lado del plato.
Así pues, el empedrado sigue demostrando que muchas recetas tradicionales tienen todo el sentido cuando llega el verano. Es fresco, es completo y combina ingredientes muy simples para conseguir un plato que alimenta sin resultar pesado. Uno de esos clásicos que muchos redescubren cuando empieza el calor y que sigue funcionando igual de bien que siempre.
