Cambiar la alimentación no siempre pasa por añadir superalimentos, suplementos o recetas complejas. En muchas ocasiones, el verdadero salto en salud llega cuando eliminamos hábitos dañinos que llevamos normalizando durante años. Así lo explica el doctor en nutrición humana Guillermo Rodríguez Navarrete, que en un vídeo reciente en Instagram señala tres costumbres muy extendidas que, según él, tienen un impacto directo y negativo sobre la salud metabólica, digestiva y neurológica. No habla de prohibiciones extremas, sino de decisiones conscientes que pueden marcar un antes y un después en cómo funciona nuestro cuerpo a medio y largo plazo.

Doctor en nutrición: "Deshazte de estos 3 hábitos alimentarios"

El primero de esos hábitos es consumir azúcar de forma habitual. No se refiere únicamente al azúcar blanco que añadimos al café, sino al que se esconde en productos ultraprocesados, bollería, bebidas azucaradas o snacks aparentemente inofensivos. El doctor explica que el azúcar genera picos de glucosa e insulina, favorece la inflamación crónica y altera la microbiota intestinal. A largo plazo, este consumo constante se asocia con resistencia a la insulina, aumento de grasa corporal y mayor riesgo cardiovascular. Además, el azúcar tiene un efecto adictivo que dificulta romper el círculo, haciendo que cada vez necesitemos más para obtener la misma sensación de placer.

Azúcar, un enemigo conocido / Foto: Unsplash

El segundo hábito que recomienda abandonar es comer muy tarde, entendiendo como “muy tarde” el momento en el que ya no hay sol. Nuestro organismo funciona siguiendo ritmos circadianos, y la digestión no es una excepción. Comer cuando el cuerpo debería estar preparándose para el descanso provoca peores digestiones, mayor almacenamiento de grasa y alteraciones hormonales. Según el doctor, cenar tarde obliga al cuerpo a trabajar cuando debería estar reparándose, lo que impacta negativamente en el sueño, el metabolismo y la salud intestinal. No se trata solo de qué comemos, sino cuándo lo hacemos.

El verdadero salto en salud llega cuando eliminamos hábitos dañinos que llevamos normalizando durante años

El tercer hábito, y uno de los más normalizados socialmente, es el consumo de alcohol. Guillermo Rodríguez Navarrete es claro: el alcohol está directamente relacionado con intestino permeable, hinchazón abdominal persistente y alteraciones de la microbiota. Además, es una de las causas fundamentales de obesidad, hígado graso y problemas neurológicos, incluso en consumos que muchas personas consideran “moderados”. El alcohol daña la barrera intestinal, favorece la inflamación sistémica y afecta al sistema nervioso, algo que a menudo se pasa por alto cuando se habla de salud digestiva.

 

 

Lo más peligroso de estos tres hábitos es que están profundamente integrados en la rutina diaria y rara vez se perciben como un problema inmediato. Sin embargo, sus efectos se acumulan con el tiempo y acaban manifestándose en forma de cansancio crónico, aumento de peso, problemas digestivos o falta de claridad mental.