El único miembro del CESID condenado por el 23F es del Pallars Jussà y abuelo del Pequeño Nicolás, que se hizo famoso por sus aventuras entre las élites madrileñas haciéndose pasar por un colaborador del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) —la agencia que justamente reemplazó al Cesid—. Así lo ha revelado este lunes el Segre, que señala que Vicente Gómez Iglesias, capitán de la Guardia Civil y miembro del Centro Superior de Investigaciones de la Defensa (Cesid), es el abuelo paterno del Pequeño Nicolás. Fijémonos en que, de hecho, el Pequeño Nicolás ha conservado sus dos apellidos: Francisco Nicolás Gómez Iglesias.
Gómez Iglesias nació en 1946 en la Torre de Capdella, hijo de un agente de la Guardia Civil, y pasó los primeros años de su vida en el cuartel del Instituto Armado en la localidad pallaresa. Ahora bien, su relación con el Pallars no va más allá de la residencia por motivos laborales de la familia. Coincidió con el teniente coronel Antonio Tejero en Guipúzcoa y se hizo amigo personal, hasta el punto de que actuó como valedor suyo ante otros mandos militares, según los documentos desclasificados del 23F que ahora ha consultado el Segre.
El primer indultado
Fue condenado a tres años de prisión por el consejo de guerra, y el Tribunal Supremo le dobló la pena le dobló la pena por auxilio a la rebelión militar hasta los seis, a pesar de que el gobierno de Felipe González le concedió el indulto en 1984. Además de ser el único miembro del CESID condenado por el 23F, también fue el primer golpista beneficiado por el indulto. La sentencia del 23F explica cómo Gómez Iglesias, adscrito a la Unidad Operativa de Misiones Especiales (UOME), participó en la organización del convoy de autocares con los cuales los golpistas se dirigieron hacia el Congreso de los Diputados.
Con él, cinco miembros más del CESID estuvieron implicados en el golpe de Estado: el capitán Francisco García Almenta Dobón, el sargento Miguel Sales Maroto y el cabo Rafel Monge Segura, por un lado; y también se mencionan el comandante José Cortina Prieto y el cabo José Moya Gómez. De estos, solo Gómez Iglesias fue procesado y condenado, mientras que Cortina Prieto fue procesado y absuelto. Los cuatro restantes fueron sancionados y dados de baja, pero no fue procesados. Los investigadores atribuyen diferentes papeles a todos los implicados menos al comandante Cortina, de quien no señalan ninguna "actividad directa". Mientras Gómez Iglesias participó en la organización del convoy de autocares, García Almenta distribuyó los medios logísticos (emisores y receptores de frecuencias especiales, y tres vehículos con matrículas falsas) para apoyar a la columna que se dirigía hacia el Congreso.