El pollo empanado es uno de los platos más populares en muchas cocinas del mundo. Normalmente se prepara pasando la carne primero por huevo y después por pan rallado antes de freírla. Sin embargo, una receta que se ha hecho viral en redes sociales propone un pequeño cambio que puede transformar el resultado: utilizar yogur en lugar de huevo para el rebozado. El método lo ha compartido el canal de cocina @ladietanotanflexible, mostrando cómo conseguir un pollo muy crujiente sin necesidad de freírlo en aceite.

El yogur hace que el pollo salga todavía más crujiente

La receta se basa en una técnica sencilla que funciona especialmente bien en freidora de aire, un electrodoméstico que utiliza aire caliente para cocinar los alimentos y que se ha popularizado en muchas cocinas domésticas en los últimos años. Gracias a este sistema se puede obtener una textura similar a la fritura, pero utilizando mucha menos grasa.

Para preparar este pollo crujiente solo se necesitan unos pocos ingredientes: un solomillo de pollo, yogur griego light, pan rallado crujiente, sal, pimienta y pimentón dulce. Opcionalmente se puede añadir un ligero toque de aceite en spray para potenciar el dorado final.

La receta funciona especialmente bien en freidora de aire

El primer paso consiste en salpimentar el pollo y añadir una pequeña cantidad de pimentón dulce, que aporta color y un aroma suave. A continuación llega el truco que diferencia esta receta de la versión tradicional: en lugar de utilizar huevo, se cubre el pollo con una capa fina de yogur griego.

Pollo crujiente / Foto: Unsplash

El yogur actúa como un aglutinante natural que permite que el pan rallado se adhiera bien a la carne. Además, su textura cremosa ayuda a que el rebozado quede uniforme. Después de cubrir el pollo con el yogur, se pasa directamente por el pan rallado hasta que quede completamente recubierto.

Una vez preparado, el pollo se coloca en la freidora de aire. En este punto se puede pulverizar ligeramente con aceite en spray, aunque no es estrictamente necesario. El objetivo es ayudar a que el exterior se dore un poco más durante la cocción.

El pollo se cocina a 200 grados durante unos 12 o 15 minutos, dependiendo del tamaño de la pieza. Durante este tiempo, el aire caliente circula alrededor del alimento y crea una superficie dorada y crujiente, mientras el interior permanece jugoso.

Según el cálculo nutricional compartido en el vídeo, cada solomillo preparado con esta técnica aporta aproximadamente 127 calorías, 18 gramos de proteína, 12 gramos de hidratos de carbono y solo 1 gramo de grasa. Esto lo convierte en una opción bastante ligera en comparación con el pollo frito tradicional.

 

 

Otra ventaja de esta receta es su versatilidad. El pollo crujiente se puede utilizar en muchos platos diferentes: wraps, sándwiches, ensaladas o bowls, aunque también se puede comer solo como plato principal.

Este pequeño cambio (sustituir el huevo por yogur) demuestra que no siempre hacen falta técnicas complicadas para mejorar una receta clásica. Con ingredientes simples y una cocción en freidora de aire es posible conseguir un resultado crujiente, sabroso y mucho más ligero que el de la fritura tradicional.