Cocinar en casa no es solo una cuestión de ahorro o de gusto personal, sino una decisión que puede influir directamente en cuántos años y con qué calidad vivimos. En un vídeo publicado en Instagram, el divulgador Diego Suarez Retro lanza un mensaje contundente respaldado por evidencia científica: las personas que cocinan con más frecuencia en casa presentan mejor calidad de dieta, menos inflamación y un menor riesgo metabólico. No se trata de seguir dietas milagro ni de recetas complejas, sino de recuperar el control sobre lo que comemos cada día. Según explica en el vídeo, basar la alimentación en comida real y hábitos repetidos tiene un impacto mucho más profundo que cualquier moda nutricional pasajera.

Por qué cocinar en casa marca la diferencia

En su explicación, Diego Suárez señala que cocinar en casa se asocia directamente con un menor consumo de productos ultraprocesados, menos azúcares añadidos y mejores perfiles nutricionales en general. No hace falta complicarse ni convertirse en chef: comprar alimentos básicos y repetir cinco o seis recetas sencillas ya es suficiente para generar un cambio real. Este enfoque práctico es clave para mantener el hábito en el tiempo y evitar depender constantemente de comida preparada o de opciones aparentemente saludables que, en realidad, esconden ingredientes de baja calidad.

Cocinar en casa / Foto: Unsplash

La comida fuera suma más de lo que crees

Uno de los puntos más llamativos del vídeo es la advertencia sobre comer fuera de casa, incluso en locales que se venden como saludables. Estudios citados por el divulgador muestran que las comidas fuera suelen aportar entre 200 y 300 calorías extra por comida, principalmente en forma de aceites refinados y azúcares. Además, las raciones suelen ser más grandes y menos controladas, lo que favorece un consumo excesivo casi sin darse cuenta. Este patrón repetido día tras día puede traducirse en inflamación crónica y peor salud metabólica.

El vídeo también pone el foco en el impacto del consumo habitual de ultraprocesados, frituras y embutidos industriales. Este tipo de alimentación se asocia con mayor inflamación sistémica, peor salud cardiovascular y un aumento del riesgo de mortalidad. Como afirma de forma directa @diegosuarezretro, nadie construye una vida larga y saludable a base de patatas fritas y comida industrial, por muy normalizadas que estén en nuestro día a día.

 

 

Aprender a cocinar en casa no es una tendencia moderna ni una obsesión wellness, sino una herramienta real de salud pública. La evidencia científica relaciona este hábito con mejor control del peso, menor riesgo de diabetes y una mayor longevidad. El mensaje del vídeo es claro y directo: no necesitas dietas milagro ni restricciones extremas, necesitas comida real, control de ingredientes y hábitos constantes. Y todo eso empieza, inevitablemente, en tu propia cocina.