Cada vez que vuelve a Barcelona, Sergio Dalma no duda. En una ciudad llena de restaurantes y propuestas nuevas e innovadoras para todo tipo de paladares, el cantante tiene claro que hay sitios que no se cambian y que siempre son una prioridad. Lugares donde sabe que va a acertar, donde el producto manda y donde la experiencia no falla de ninguna de las maneras. Por eso, siempre que puede, reserva mesa en uno de los grandes clásicos de la ciudad. Hablamos del histórico 7 Portes, situado en pleno paseo de Isabel II. Un restaurante con décadas de historia que ha sabido mantenerse como uno de los grandes referentes de la cocina catalana sin perder su esencia de ninguna de las maneras.
El restaurante donde el cantante siempre vuelve
Y es que el propio Sergio Dalma lo ha contado. Uno de los motivos principales por los que acude a 7 Portes es su cocina ininterrumpida, algo poco habitual y muy valioso para alguien con horarios cambiantes. Poder sentarse a comer a cualquier hora, después de un concierto o un viaje, es un lujo que pocos restaurantes ofrecen en Barcelona.
A veces, volver a un restaurante ya no es cuestión de comida, también de horas y disponibilidad
Pero la clave no está solo en eso. La realidad es que hay un plato que le hace volver una y otra vez: el arroz 7 Portes, una de las especialidades más reconocidas del local. Y es que este restaurante ha construido gran parte de su prestigio alrededor de los arroces, convirtiéndolos en su gran seña de identidad. Y lo hace a través de un trabajo muy bien hecho que se culmina en el paladar de todo aquel que decida entrar por sus puertas.
Arroces que definen el sabor de toda una ciudad
La carta del 7 Portes es un homenaje a la cocina tradicional catalana, pero con pequeños matices que permiten evolucionar sin perder la esencia de los sabores que han marcado a todas las generaciones. La paella Parellada es, sin duda, su plato más icónico y el que más se pide en el restaurante. Una receta clásica que sigue siendo de las más pedidas y que representa perfectamente el estilo del restaurante. A partir de ahí, aparecen otras opciones que completan la experiencia, como el arroz negro, intenso y lleno de sabor, o propuestas más originales y con un punto extra de innovación.
Entre ellas destaca el arroz de conejo ligeramente picante con alcachofas y aceitunas de Kalamata, una combinación que demuestra que también hay margen para innovar dentro de la tradición. De este modo, el restaurante consigue mantener su identidad mientras sigue sorprendiendo a quienes se sientan a la mesa. Así pues, no es casualidad que Sergio Dalma lo tenga como uno de sus imprescindibles. En una ciudad donde cada día abren nuevos locales, hay restaurantes que no necesitan cambiar para seguir siendo referencia, y 7 Portes es uno de ellos.
