Durante años, los frutos secos han pasado de estar injustamente demonizados a convertirse en uno de los pilares de la alimentación saludable. Dentro de este grupo, los anacardos suelen quedar en un segundo plano frente a las nueces o las almendras, pero lo cierto es que un simple puñado diario de anacardos puede aportar beneficios muy interesantes para la salud. Su sabor suave, su textura cremosa y su versatilidad los hacen fáciles de incorporar, pero lo realmente importante está en su composición nutricional, que explica por qué cada vez más expertos los recomiendan.
4 beneficios de tomar un puñado de anacardos al día
El primer gran beneficio de los anacardos es su aporte de energía sostenida y nutrientes esenciales. Aunque aportan calorías, estas provienen principalmente de grasas saludables, proteínas vegetales y carbohidratos complejos. Esto significa que no generan picos bruscos de azúcar en sangre, sino que ayudan a mantener la energía estable a lo largo del día. Además, son ricos en magnesio, un mineral clave para combatir el cansancio, mejorar la función muscular y favorecer el buen funcionamiento del sistema nervioso. Por eso, consumirlos a media mañana o como merienda puede ayudar a reducir la fatiga y evitar el picoteo poco saludable.
El segundo beneficio importante está relacionado con la salud cardiovascular. Los anacardos contienen grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, similares a las del aceite de oliva, que contribuyen a reducir el colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”. También aportan fitoesteroles y antioxidantes que ayudan a proteger las arterias y a reducir la inflamación. Diversos estudios han observado que incluir frutos secos de forma regular se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, y los anacardos, consumidos en cantidades moderadas, forman parte de esta estrategia protectora para el corazón.
Su sabor suave, su textura cremosa y su versatilidad los hacen fáciles de incorporar
El tercer beneficio clave es su papel en la salud metabólica y el control del peso. Aunque muchas personas evitan los frutos secos por miedo a engordar, la evidencia científica demuestra lo contrario cuando se consumen con moderación. Los anacardos generan una gran sensación de saciedad gracias a su combinación de grasas, proteínas y fibra, lo que ayuda a comer menos en el resto del día. Además, parte de la grasa que contienen no se absorbe completamente, lo que reduce su impacto calórico real. Incluir un puñado al día puede ayudar a controlar el apetito y a mejorar la relación con la comida.
El cuarto gran beneficio de los anacardos es su contribución a la salud ósea e inmunitaria. Son una buena fuente de cobre, un mineral menos conocido pero esencial para la formación de colágeno, el mantenimiento de huesos fuertes y el correcto funcionamiento del sistema inmunológico. También aportan zinc, que participa en la respuesta defensiva del organismo, en la cicatrización y en el mantenimiento de la piel y el cabello. Esta combinación de minerales convierte a los anacardos en un pequeño pero potente aliado nutricional.
