El 27 de febrero de 1641 moría el president Pau Claris después de una larga agonía. Pau Claris había dirigido el país en plena crisis política, desde el asalto a la prisión real hispánica y la liberación de los presos políticos catalanes (mayo, 1640) hasta el Corpus de Sangre, con el saqueo a los jueces de la Real Audiencia y el sospechoso asesinato del virrey hispánico, el conde de Santa Coloma (junio, 1640). Había impulsado la salida catalana del edificio político hispánico. Había conducido las negociaciones con Francia (julio y septiembre, 1640) y, con su ejemplo, había estimulado la revolución independentista de Portugal (noviembre, 1640). Y, desde un primer momento, circuló la sospecha del asesinato, que la investigación contemporánea ha corroborado.