Santiago Menchero, tras 47 años cotizados, se vio obligado a jubilarse a los 61 años, enfrentándose a una reducción de un 24 % de su pensión. Su caso refleja una realidad que afecta a muchos trabajadores que se acogen a la jubilación anticipada: aunque hayan trabajado durante décadas, la pensión se calcula teniendo en cuenta la edad de jubilación y los años cotizados, y salir antes de tiempo conlleva penalizaciones económicas importantes.
El sistema público de pensiones en España se basa en un cálculo contributivo, es decir, la cuantía final depende directamente de lo que se ha aportado durante la vida laboral y del momento en que se solicita la pensión. Por regla general, cuanto antes se jubila un trabajador, mayor es el porcentaje que se descuenta, y esto puede suponer una reducción significativa de los ingresos en la jubilación.
Cómo se calcula la pensión: años cotizados y base reguladora
El cálculo de la pensión se realiza a partir de dos elementos principales: la base reguladora y los años de cotización. La base reguladora se obtiene sumando las cotizaciones de los últimos años de vida laboral (actualmente se consideran los últimos 25 años) y dividiéndolas por el número de meses cotizados.
A partir de la base reguladora, se aplica un porcentaje en función de los años cotizados. Para cobrar el 100 % de la pensión, generalmente se requiere alcanzar la edad legal de jubilación y contar con un mínimo de años cotizados, que hoy se sitúa en torno a 37 años para la pensión completa. Si un trabajador decide jubilarse antes de la edad ordinaria, se aplican coeficientes reductores, como los que sufrió Santiago, que disminuyen la pensión final.
En el caso de Santiago Menchero, su jubilación anticipada a los 61 años, pese a sus 47 años cotizados, implicó perder casi una cuarta parte de la pensión. Esto se debe a que la Seguridad Social penaliza la salida anticipada, incluso para quienes tienen más años cotizados de lo mínimo exigido. Santiago representa así la paradoja de los trabajadores veteranos: han contribuido durante décadas, pero la edad sigue siendo un factor determinante en la cuantía de la prestación.
Además, el sistema contempla excepciones y coeficientes especiales para ciertos colectivos, como trabajadores de profesiones de desgaste rápido, personas con discapacidad o carreras muy largas. Sin embargo, para la mayoría, la regla general es clara: jubilarse antes reduce la pensión, aunque los años cotizados sean numerosos.
El caso de Santiago evidencia que la planificación de la jubilación es clave para maximizar la pensión y evitar sorpresas desagradables. Conocer las normas, los coeficientes reductores y la edad óptima de jubilación permite a los trabajadores tomar decisiones informadas y equilibrar el deseo de retirarse antes con la necesidad de mantener un nivel de ingresos adecuado.
