Mucho tardaba en anunciarse: habrá lluvia de millones en Rodalies. El Ministerio de Transportes ha seguido la pauta de todas las crisis que se han producido en Catalunya en los últimos años cuando se ha tratado de las infraestructuras, sean ferroviarias o en el aeropuerto. Anunciar una inversión importante como medida paliativa del caos existente. El problema es que se ha anunciado tantas veces una lluvia de millones por parte del gobierno español que la credibilidad es escasa. La realidad acaba desmintiendo una y otra vez las promesas que llegan desde la capital y que si realmente se hubieran llevado a cabo tan solo la mitad de las que se han anunciado no estaríamos ahora hablando de una crisis insolucionable en mucho tiempo en Rodalies. Porque la realidad es esta, estamos en un bucle de imposible solución en años, muchos años. Con un problema añadido, los parches, los pedazos, que se han ido aplicando ahora ya no sirven porque han saltado todas las costuras.
El anuncio del Ministerio de Transportes corrigiendo el Pla de Rodalies y aumenta la inversión en mantenimiento en unos 1.340 millones de euros entre 2026-30 ocupará muchos titulares, eso es indudable. Pero el que lo anunció, el secretario de Estado de Transportes y Movilidad Sostenible, José Antonio Santano, ya no estará. De hecho, esas lluvias de millones antes la anunciaban los ministros o, incluso, los presidentes de gobierno. En este caso, Óscar Puente y Pedro Sánchez ni se han personado en el kilómetro cero de Rodalies. Ha habido la tragedia de Adamuz, en las proximidades de Córdoba, con 45 muertos, ciertamente, en la mayor tragedia del Tren de Alta Velocidad; pero aquí no han venido. Ni para explicar lo injustificable, que ha habido un incumplimiento flagrante de las inversiones de su gobierno, también en mantenimiento, ni para dar detalles de como el AVE de Barcelona a Madrid ha pasado de ser un tren de Alta Velocidad a ser de velocidad alta. Y eso cuando ahora hace un mes que se nos dijo que estábamos en condiciones de hacer el trayecto a 350 km/h.
Las hemerotecas están llenas de promesas de lluvias de millones cada vez que ha venido un mandatario de un gobierno español a apagar un incendio en Catalunya
Las hemerotecas están llenas de promesas de lluvias de millones en los más diversos foros catalanes cada vez que ha venido un mandatario de un gobierno español a apagar el incendio que existía. Esa es, tan solo, una muestra, encontrada en unos pocos minutos. Así, en 2007, el entonces presidente del gobierno José Luis Rodríguez prometía unos 8.000 millones de inversión, que era recogida con entusiasmo en aquel momento. En 2012, llegaba un nuevo gobierno y desvelaba que el gobierno socialista había dejado 5.750 millones de euros pendientes de pagar en infraestructuras importantes. En 2017, Rajoy también tiraba de talonario: el gobierno de España iba a invertir casi 4.000 millones hasta 2025 en Rodalies. Ese fue su órdago: 1.882 de ellos hasta 2020 y el plan se ejecutaría de manera viable y verificable, según sus palabras. La moción de censura se llevó por delante su carrera política y los millones, que, por cierto, en junio de 2018 aún estaban la gran mayoría por invertir. En mayo de 2024, Sánchez ofrecía que cumpliría las inversiones acordadas con el president Pere Aragonès y que Catalunya tendría una financiación que sería la bomba. Su promesa acabó en el mismo sitio que la de Zapatero y Rajoy: en las portadas de los periódicos.
Entenderá, entonces, el secretario de Estado que lo de los 1.340 millones de más en el mantenimiento de la red entre 2026 y 2030 tenga poca credibilidad. Son muchos los que antes lo han hecho y ninguno ha cumplido. Esto, de cumplirse alguna de las cifras, haría que entre 2020 y 2030 la inversión en mantenimiento fuera de 2.243 millones. En total, según los datos de las dos administraciones, el Plan de Rodalies en su conjunto crecerá hasta 8.037 millones de cara al 2030, un incremento del 26% respecto al plan vigente. Oír a Santano decir que, seguramente, la inversión inicial en mantenimiento no se había planificado bien, pero que él hablaba con la tranquilidad de quien no la había hecho, no sé si es un acto de soberbia, de provocación o de ignorancia. Pero haría bien la consellera de Política Territorial y con ella el Govern en confiar poco. Y si no, Paneque que se acerque a ver al también gironí Quim Nadal, antecesor suyo en el cargo y que tiene un máster en promesas incumplidas por parte del gobierno español mientras fue conseller con Pasqual Maragall y José Montilla.