Retrasar la jubilación más allá de la edad legal puede traducirse en un importante beneficio económico. La Seguridad Social está pagando hasta 12.000 euros al año a quienes deciden prolongar su vida laboral, una medida diseñada para incentivar la jubilación demorada. Este sistema de bonificaciones permite a muchos trabajadores mejorar notablemente sus ingresos futuros o recibir una paga extra directa por seguir trabajando.

El objetivo de este incentivo es aliviar la presión sobre el sistema público de pensiones y fomentar que las personas con carreras laborales completas permanezcan activas más tiempo. Al retrasar el acceso a la pensión, se reduce el gasto inmediato y, al mismo tiempo, se incrementan las cotizaciones. Para el trabajador, el beneficio se traduce en más dinero, ya sea a corto o a largo plazo.

Hasta 12.000 euros al año por retrasar la jubilación

La Seguridad Social ofrece tres fórmulas distintas para quienes optan por jubilarse más tarde. La primera es el pago anual en efectivo, conocida popularmente como paga extra. Esta opción puede alcanzar hasta 12.000 euros por cada año completo de jubilación retrasada, siempre en función de la base de cotización del trabajador y de su historial laboral.

jubilado archivo europa press
jubilado archivo europa press

La segunda alternativa es un aumento porcentual de la pensión. Por cada año adicional trabajado, la pensión se incrementa entre un 4% y un 4,75%, dependiendo de la carrera de cotización. Esta opción es especialmente atractiva para quienes priorizan una pensión mensual más alta de por vida en lugar de un ingreso puntual.

La tercera vía es la fórmula mixta, que combina ambas opciones. En este caso, una parte del incentivo se cobra como pago directo y otra se integra como incremento permanente de la pensión. Esta modalidad permite adaptar el beneficio a las necesidades personales de cada trabajador.

Quién puede beneficiarse de este incentivo

Este sistema está dirigido a personas que ya han alcanzado la edad legal de jubilación y cumplen los requisitos para jubilarse, pero deciden seguir trabajando. Es fundamental contar con una carrera laboral completa y no estar percibiendo ninguna pensión incompatible con el trabajo.  Desde la Seguridad Social se insiste en que la jubilación demorada es voluntaria y que el trabajador puede elegir la modalidad de incentivo que más le convenga.

El incentivo no se aplica de forma automática, ya que debe solicitarse y ajustarse a la situación concreta del trabajador. La cuantía final depende de factores como los años cotizados y la base reguladora. Así pues, atrasar la jubilación puede convertirse en una decisión altamente rentable. Con pagos de hasta 12.000 euros anuales o incrementos significativos de la pensión, la jubilación demorada se consolida como una de las opciones más ventajosas para quienes pueden y quieren seguir trabajando unos años más.