La jubilación debería ser una etapa de seguridad económica tras años de trabajo. Pero para muchos jubilados en España, esa seguridad es cada vez más frágil. Un ejemplo es Rafa Domínguez, un pensionista que explica en redes sociales cómo, con una pensión de apenas 740 € al mes, vio reducida su prestación en 81 € recientemente. Esta situación refleja no solo la problemática de las pensiones bajas, sino también las complejidades del sistema de Seguridad Social en España y cómo algunos perciben reducciones incluso cuando sus ingresos ya son exiguos.

España, pensiones bajas y riesgo de pobreza para los mayores

En España, aunque la pensión media de jubilación supera los 1.500 € al mes, la realidad es muy distinta para muchos pensionistas, sobre todo para los que han cotizado menos o han tenido carreras laborales con salarios reducidos.

Según datos oficiales, cerca de la mitad de los pensionistas reciben menos de 1.000 € al mes, y un porcentaje significativo ni siquiera alcanza el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) —que en 2025 estaba en 1.184 € mensuales—, lo que significa que más de 4,6 millones de pensionistas quedan por debajo de ese umbral.

Esta situación no solo pone de manifiesto la disparidad entre la media y la distribución real de las pensiones, sino también cómo gran parte de quienes más necesitan apoyo económico están en una situación precaria. Muchas pensiones bajas corresponden a personas que cotizaron en empleos temporales, con bajas cotizaciones o periodos de desempleo a lo largo de su vida laboral.

Marea Pensionista / ACN

¿Por qué se puede reducir una pensión ya baja?

En el caso concreto de Rafa, que pasó de cobrar 740 € al mes y perdió 81 €, una reducción puede deberse a varios factores administrativos o legales relacionados con la Seguridad Social, especialmente si existían complementos a mínimos que se revisan cada año según ingresos o parámetros fiscales.

Los complementos a mínimos son cantidades adicionales que la Seguridad Social reconoce a quienes, con la pensión contributiva, no alcanzan el mínimo establecido por ley para garantizar un nivel de ingresos digno.

Pensionista. Unsplash

Sin embargo, estos complementos no son consolidables automáticamente: si el pensionista supera por ingresos (propios o de la unidad familiar) el límite que se establece legalmente, el complemento puede reducirse o eliminarse, incluso si la pensión base es muy baja.

También existen situaciones en las que, por errores administrativos, revisiones u otras prestaciones compatibles, la Seguridad Social ajusta la cuantía de la pensión o de los complementos, lo que puede resultar en una disminución efectiva de lo que percibe el jubilado cada mes.

¿Quiénes son los más afectados por pensiones bajas?

No todos los pensionistas reciben la misma cuantía. Mientras la pensión media supera los 1.500 €, la distribución es desigual: muchos que cotizaron menos reciben prestaciones muy inferiores, y sobre todo los autónomos, las mujeres y quienes han tenido carreras laborales interrumpidas suelen quedar peor parados en términos de ingresos al jubilarse.

Además, las pensiones de viudedad o incapacidad permanentemente tienen cuantías más bajas en promedio que las jubilaciones ordinarias, lo que aumenta el riesgo de pobreza entre quienes dependen de ellas.

Una realidad económica difícil

El caso de Rafa Domínguez pone de manifiesto una realidad inquietante: cobrar menos de 800 € al mes y, encima, ver reducida esa pensión debido a ajustes administrativos. En España, pese a las subidas anuales ligadas a la inflación para intentar mantener el poder adquisitivo de los pensionistas, la cuantía que muchos reciben sigue siendo insuficiente para cubrir necesidades básicas, especialmente cuando se está por debajo de los 1.000 € al mes.

Esta situación subraya la importancia de políticas que aseguren no solo la revalorización de las pensiones según el coste de la vida, sino también mecanismos que garanticen que todos los jubilados vivan con dignidad y sin riesgo de pobreza al finalizar su vida laboral.