El Congreso de los Diputados ha tumbado este martes la toma en consideración de una ley de Vox para prohibir el uso del burka y el nicab. La mayoría de las formaciones que han votado en contra, sin embargo, lo han hecho argumentando que un debate así no lo puede liderar la extrema derecha ni se puede tener bajo sus parámetros. Es decir, la iniciativa de la formación ultra ha provocado que algunos de los grupos parlamentarios se muestren abiertos a abordar la cuestión, pero no bajo la batuta del partido de Santiago Abascal. El único partido que ha votado a favor de la iniciativa de Vox ha sido el PP. El Gobierno ha estudiado en los últimos días cómo posicionarse ante un debate como este, y ha acabado siendo Junts per Catalunya quien le ha sacado las castañas del fuego: los independentistas han registrado su propia iniciativa en la cámara baja. Ahora el PSOE se abre a estudiarla a través de un “debate sereno” y el PNV y Coalición Canaria también se han abierto a ello y ha abogado por la creación de una subcomisión de expertos sobre la materia.
Pero los independentistas han incorporado en su texto una disposición adicional para que —después de la aprobación de la ley contra el burka— el Govern impulse “de forma inmediata el proyecto normativo necesario para formalizar la delegación a la Generalitat de las competencias sobre seguridad en puertos y aeropuertos, control de fronteras —incluida la ejecución de devoluciones— y emisión de documentos de identificación (DNI, pasaporte, NIE). Después de que este martes los grupos parlamentarios situados a la izquierda del PSOE hayan sido más bien críticos con la prohibición de los velos islámicos, este punto genera dudas sobre si los independentistas conseguirán el apoyo de PP y/o Vox. Pero las fuentes de Junts consultadas por este periódico se muestran optimistas. En privado, estos mismos dirigentes juntaires se muestran ambiguos sobre si también negociarán con el PSOE su aprobación, después del anuncio de ruptura de relaciones.
Primera vez que Junts debate con Vox
Este martes ha sido la primera vez que Junts intervenía en el debate de una iniciativa de Vox o que entraba a debatir de forma directa contra la extrema derecha española. La portavoz de esta formación independentista en esta cámara, Míriam Nogueras, lo ha justificado porque su grupo parlamentario ha registrado una iniciativa que se diferencia de los “fascistas” capitaneados por Abascal y de los “sectarios de Podemos que arrastran a las izquierdas acomplejadas”. El pasado mes de mayo, Junts ya cargó contra Aliança Catalana por proponer “odio en lugar de soluciones”, en una iniciativa debatida en el Parlament de Catalunya con el mismo objetivo. Entonces, el partido de Carles Puigdemont votó en contra, pero se mostró a favor de su prohibición en la escuela.
Diferencias entre las leyes propuestas por Vox y Junts
Las diferencias entre los textos de Vox y Junts son que la norma de la extrema derecha prohíbe el uso en el espacio público del burka y el nicab; y sitúa los dos velos como objeto central de la ley. El grupo independentista, en cambio, se refiere a cualquier “prenda o elemento que cubra total o sustancialmente el rostro cuando impida o dificulte de manera relevante la identificación de una persona”, e incluye “entre otros” el nicab y el burka. El texto del partido de Carles Puigdemont también detalla una serie de excepciones, como serían motivos de salud, de prevención de riesgos laborales, de actividades deportivas, culturales, festivas o tradicionales, o cuando una autoridad requiera protección. Se prevé que, si hay que hacer una identificación, la persona tenga que descubrir el rostro de manera momentánea con garantías de “dignidad y no discriminación”.
Vox, además, vincula esta medida a la inmigración y a las “costumbres islamistas” que amenazan, según la formación ultra, la “civilización occidental”. Junts, en cambio, aboga por la protección de los derechos fundamentales, la igualdad efectiva entre hombres y mujeres y la convivencia democrática. De hecho, la iniciativa de los independentistas señala que “no se dirige contra ninguna confesión concreta”, aunque argumenta el significado social de algunas piezas como “instrumento de invisibilización de la mujer”. La iniciativa de los ultras, por otra parte, pretende castigar el uso, la reincidencia y la imposición. Y apunta a penas de prisión y de expulsión. En cambio, la iniciativa de Junts no plantea una reforma penal y se limita a prohibir el uso de estas prendas de ropa. Sería el policía que instara a la mujer a quitarse el burka y, en caso de no hacerlo, sería sancionada por desobediencia. Las fuentes de Junts consultadas por este periódico reivindican que no se puede ser punitivista con unas mujeres que ya sufren una importante asfixia machista.
Las izquierdas alertan de que la prohibición provocará que estas mujeres se queden en sus casas
Este martes, el argumento estrella de las formaciones situadas a la izquierda del PSOE ha sido que la prohibición de algunos velos islámicos no conseguirá que las mujeres salgan de casa sin el burka, sino que directamente no salgan. Así se ha expresado la diputada de Esquerra Republicana Pilar Vallugera, que ha aplaudido la intervención prudente del parlamentario del PNV, que ha abogado por un análisis con expertos, consciente de los difíciles equilibrios que hay que hacer entre la libertad de las mujeres y la libertad religiosa, así como no justificarlo todo en nombre de la seguridad. La diputada independentista ha asegurado que a su partido “no le gusta ni el burka ni el nicab”, pero ha alertado del riesgo de prohibirlo, cosa que, a su parecer, es hacerle el juego a Vox.
Podemos, por su parte, ha acusado a Vox de buscar “un blanco a quien señalar”. “Esta iniciativa no protege a nadie, sino que es una excusa para alimentar la xenofobia y el odio”, ha manifestado la diputada morada Noemí Santana. Es lo mismo que ha dicho de los ultraderechistas la diputada de Compromís Àgueda Micó, que los ha acusado de ser “unos racistas y unos machistas”. “Feminismo es que ningún hombre obligue a ninguna mujer a vestirse de una manera determinada”, ha sentenciado la parlamentaria valenciana.