El Barça hace el trabajo que tocaba en la Liga Santander y ya ve de bien cerca el liderato (4-1). Victoria suficiente contra el Huesca en un lunes extraño, con doblete y exhibición de Leo Messi, y goles de Antoine Griezmann y de Óscar Mingueza. También ha habido escándalo arbitral de regalo.

De París al Camp Nou

Con ganas de luchar por la Liga y con las mismas intenciones que contra el PSG, Ronald Koeman ha repetido el once de París. De Jong incrustado entre los centrales y Messi siendo el faro del equipo desde la mediapunta. Y aunque ni el inicio, ni el fútbol mostrado, ni el hambre de remontada se ha hecho presente, sí que el equipo ha seguido carburando.

Un Barça reconocible, ofensivo, rápido y presionando ha rebajado a un Huesca que sólo podía esperar a la ayuda divina para conseguir puntuar en el Camp Nou. El duelo no ha sido como las goleadas anteriores que había sufrido el conjunto aragonés en el feudo culé, con 16 goles encajados en sólo dos partidos de ya hace unos años, pero sí que había un dominador claro.

Leo Messi jugando entre rivales / EFE

Balón totalmente controlado por el Barça. También monopolio de las ocasiones. E intento de Dest en el minuto 10, poco antes del primer golazo del partido. Messi, con un control orientado imposible y otro disparo antológico desde fuera el área, ha adelantado a los blaugrana en el minuto 14. Por toda la escuadra y tocando el travesaño.

Y precisamente el larguero ha sido protagonista en el partido. A la media hora de juego, balón escupido por el palo después de una gran jugada y de un intencionado disparo a bocajarro de Jordi Alba. Después ha sido De Jong quien se ha tropezado con el travesaño. Pero antes del segundo palo del neerlandés, golazo de Griezmann, también desde fuera el área, para dar un punto de tranquilidad al Barça poco después de la media hora.

Griezmann haciendo un pase / EFE

El clásico escándalo arbitral

Pero antes del descanso ha llegado la ya habitual jugada de la vergüenza. Y no ha sido culpa de los jugadores del Barça, sino del árbitro. Esperando el pitido para finalizar la primera mitad, Rafa Mir ha caído dentro del área culé después de una caricia de Ter Stegen. Penalti inexistente que Adrian Cordero Vega ha señalado e, inexplicablemente, el VAR no le ha corregido.

Después el mismo Mir no ha fallado y ha engañado a un Ter Stegen totalmente desconcertado por el penalti pitado. En el descanso, macador abierto gracias a la intervención arbitral.

Los jugadores del Barça quejándose por el penalti / EFE

El día de Messi

Este Barça, sin embargo, tenía que ganar sí o sí contra el colista. Y después del cuarto de hora de reposo ha vuelto a la carga. Con ganas de marcar y de conseguir la sentencia, Mingueza ha aprovechado un desajuste del Huesca en un córner por hacer de cabeza su primer gol como profesional. Y con la segunda asistencia de Messi.

Koeman, con el trabajo medio hecho, ha empezado su recital de cambios. De Jong se marcha y entra el recuperado Araujo. A veinte minutos para el final, se marchan del campo Dest y Griezmann, y entran Ilaix y Trincao. Mientras tanto, partido para conciliar el sueño, con el Barça con posesión infinita, y el Huesca sin ánimo.

Después ha bajado la tensión del Barça, ya sin más alicientes, y el Huesca ha hecho algún aviso más. Braithwaite y Riqui Puig han entrado a escena en los últimos minutos, pero ha sido Messi quien, en el tiempo de descuento, ha hecho su doblete y ha completado un gran partido jugando a medio gas. Y el Barça aprovecha el tropiezo del Atlético de Madrid para situarse a sólo cuatro puntos del primer lugar de la Liga e intimidar al líder.

 

Imagen principal: Los jugadores del Barça celebrando el gol de Messi contra el Huesca / EFE