La arqueología a menudo no es tan bonita como aparece en las películas. La realidad es que en la empresa arqueológica Aixa-Can Mansana hace cinco meses que más de la mitad de la plantilla hace huelga indefinida para reclamar cuestiones que consideran básicas, como mejoras en la seguridad y una mejor categorización de los puestos de trabajo —reivindicaciones que se extienden prácticamente a todo el sector—. En cuanto a la seguridad, llama la atención uno de los aspectos que denuncia Javi Gordo, uno de los trabajadores: "Nos tenemos que comprar botas de 80 euros y solo nos pagan 22". En menos de un mes hará medio año que empezó la huelga, y por eso en ElNacional.cat hemos hablado con dos de estos arqueólogos catalanes en pie de guerra.
No, no son como Indiana Jones. Tanto Javi como su compañero Juan Fernández coinciden en que su trabajo es más bien de "pico y pala" y de "vaciar carros de tierra", lejos de una imagen tan cinematográfica. Concretamente, se encargan de extraer restos arqueológicos de diferentes yacimientos y de registrarlos para que puedan estudiarse en un futuro: los inventarian, los limpian, los siglan, apuntan cómo los han extraído y de dónde, hacen croquis del lugar y cientos de fotografías... Todo esto, por ejemplo, en las excavaciones de la necrópolis de Ca la Madrona, en Mataró, como paso previo a la destrucción del yacimiento para la construcción de una planta de reciclaje. Allí encontraron en marzo del año pasado una serie de restos cerámicos y líticos prehistóricos, de finales del neolítico o principios de la edad del bronce (hace unos 5.000 años), bajo la estratigrafía de época romana. Un trabajo apasionante, pero las condiciones de estos trabajos no son las mejores, según los dos arqueólogos.
A un oficinista le das el ordenador para trabajar, ¿no? Nosotros necesitamos nuestras herramientas de protección
Volviendo al tema de la seguridad, Javi y Juan critican que ha habido situaciones de trabajadores que no han recibido ningún curso de prevención de riesgos después de más de un año en la empresa. Además, aseguran que a ninguno de los dos se les ha ofrecido la revisión médica supuestamente obligatoria. "Tú tienes que tener el curso de prevención de riesgos laborales y la revisión médica antes de empezar a trabajar. En este caso, si lo hacen, es un año tarde. Entendemos que la empresa sí está dispuesta a hacer este esfuerzo, pero la realidad es que todavía hoy nos dicen que no", lamentan. Lo que denuncian es el "retraso espectacular" en estas cuestiones, hecho que les ha impedido trabajar en otros proyectos de mayor envergadura —como los de las obras de prolongación de la línea L8 de FGC entre la plaza de Espanya y la Vila de Gràcia, de las que pronto hablaremos—.
Javi ve en las excavaciones de Ca la Madrona un ejemplo "muy bueno" de estos retrasos en materia de seguridad: "Cuando llegamos, somos nosotros los que nos pagamos el casco y las botas. Es después que la empresa nos paga esto, pero nos lo debería dar antes de empezar a trabajar". ¿Y qué quiere decir "después"? "Seis meses, en mi caso", dice Juan. Para más inri, lo que les paga la empresa es solo una parte: un máximo de 22 euros. "Te puedes gastar 80 euros en unas botas seguras, que son un poco más caras porque son de seguridad. Y más tarde te pagan, como máximo, 22", explican. Por si no ha quedado claro, añaden: "A un oficinista le das el ordenador para trabajar, ¿no? ¿O se lo das después? Nosotros necesitamos nuestras herramientas de protección".
Abuso de categorías inferiores
Otro de los motivos por los que hacen huelga es "el abuso" de la categoría laboral de auxiliar. En resumen, hay tres categorías: auxiliar, oficial y técnico, más allá de puestos directivos. "Realmente el auxiliar y el oficial tienen funciones muy similares. La diferencia es la experiencia, pero el convenio no especifica cuál es esta experiencia", señalan. De ahí que muchos compañeros, como Juan, todavía estén en esta categoría inferior a pesar de tener el grado en Arqueología y más de un año de carrera en el sector. Y su caso no es el peor: "Hay compañeros que tienen décadas de experiencia y todavía son auxiliares". Así, lo que reclaman es que haya "un proceso de categorización normal, a partir de la experiencia y los estudios, como en cualquier empresa", según Javi.
Los dos arqueólogos consideran que esta cuestión también se aplica a los "esquiroles", los compañeros que continúan trabajando y que mantienen en marcha excavaciones como la de Mataró. "En el caso de Ca la Madrona, cogieron cargos más altos, como el de técnico o director, y los pusieron a hacer trabajo de auxiliares y oficiales. A picar y extraer, a remover tierras. Y así, pues, tiran adelante", apunta Juan. Ahora bien, la empresa no ha podido usar esta estrategia en las excavaciones de la L8, que han permanecido paralizadas por culpa de la huelga. Ahora, una vez acabada la licitación, la promotora ha contratado otra empresa para retomar las obras.
¿Cómo se aguanta tanto tiempo?
Después de tanto tiempo —en febrero hará medio año—, no se puede decir que haya habido muchos avances. "Hemos hecho múltiples intentos de negociación con la empresa, pero siempre nos han dicho que no. Es difícil negociar con alguien que no quiere negociar", critican. Tienen asumido que llegarán a los seis meses de huelga, y a partir de aquí intentarán reactivar de nuevo un proceso de negociación que realmente les lleve "a buen puerto". ¿Y cómo han aguantado hasta ahora? Gracias a la caja de resistencia de la CNT, el sindicato que les asesora. Esta caja de resistencia paga el equivalente al sueldo mínimo y el transporte hacia reuniones, piquetes y otras acciones de vigilancia de la protesta a los dieciséis arqueólogos en huelga de Can Mansana, que tiene una plantilla de unos 28 trabajadores.
Llegados a este punto, llega una pregunta incómoda de responder ante la grabadora, ya que podría acabar con su fuerza de negociación y hacer saltar por los aires la huelga: ¿hasta cuándo querrá aguantar la CNT? Ninguno de los dos arqueólogos quieren hablar ni en nombre del sindicato ni en nombre de la empresa, pero están convencidos de que nadie se esperaba llegar a esta situación. Ahora bien, Juan dice que ya avisaron antes de empezar que tenían capacidad para aguantar la huelga durante "años", y que desde la CNT les dicen que continúen porque tienen "razón". Y no solo "razón" en el caso de Can Mansana, sino "razón" en todo el sector, por lo cual piensan seguir trabajando. Sí, estos arqueólogos son muy diferentes del aventurero que Steven Spielberg llevó a la gran pantalla, pero Javi ve una similitud: "No somos Indiana Jones, pero luchamos como él".
Imagen principal: el yacimiento de Ca la Madrona, en Mataró / Consorci de Residus del Maresm
