Pedro Sánchez intenta mantener vivo su cuerpo a cuerpo con Donald Trump. Este viernes el presidente del Gobierno ha cargado contra el presidente de Estados Unidos en dos ocasiones; en un artículo publicado en The Economist y en una rueda de prensa conjunta con su homólogo portugués después de celebrar en Huelva una cumbre bilateral. En el semanario británico, en defensa de la soberanía de su ejecutivo, el socialista ha advertido al magnate que no le debe “obediencia ciega”. Y, más tarde, en su comparecencia ante los medios, ha asegurado que tiene un “enorme respeto por la presidencia estadounidense y enorme admiración por su ciudadanía”, pero ha aseverado que atacar a Irán ha sido un “extraordinario error”.
"Entre países aliados es bueno ayudarse cuando uno tiene la razón, pero también señalar cuando se equivoca o se comete un error", ha defendido el líder socialista durante la rueda de prensa. Y esta guerra, ha insistido, está "fuera de la legalidad internacional", igual que la invasión de Ucrania, el genocidio de palestinos en Gaza, la intención de apoderarse de Groenlandia o la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro. "Ya hemos empezado a pagar sus consecuencias económicas, con un alza del precio del petróleo", ha aseverado. Y, dicho esto, ha querido trasladar que "cualquier consecuencia en los bolsillos de los españoles no tendrá nada que ver con este Gobierno".
Sánchez ha sido preguntado por las críticas del PP a su ejecutivo, ya que consideran que es incoherente la defensa del "No a la guerra" y, a la vez, enviar la fragata Cristóbal Colón a Chipre. El presidente español ha considerado que ambas cosas son compatibles, porque defender la legalidad internacional es defender la estabilidad y estar en contra de las agresiones. Ha defendido así el envío de este buque militar en una operación "defensiva, no ofensiva".
El posicionamiento de Sánchez ante la guerra en Oriente Medio ha situado al PP en una situación incómoda. Alberto Núñez Feijóo no entra al juego de Santiago Abascal (Vox) de tachar al presidente del Gobierno de "ayatolá de la Moncloa". Pero, a la vez, intenta criticar cualquier movimiento del jefe del ejecutivo de PSOE y Sumar. En un primer momento, abogaba por apoyar a Estados Unidos porque el objetivo a batir es un régimen criminal; y criticaba que Sánchez entonara el "No a la guerra" a la vez que enviaba una fragata a Chipre "para cumplir con los compromisos de la OTAN". Y ahora, además, a pesar de estar a favor, pide que el envío de este buque militar bautizado con el nombre del descubridor de América —el más poderoso de la armada española— se someta a votación en el Congreso. Según Sánchez, la posición de Feijóo es "un galimatías". "Están a favor de la guerra en Irán, pero en contra de que ayudemos a un país europeo; deberán aclararse", ha manifestado el presidente español.
Contraposición con Aznar
Una vez más, Sánchez ha querido comparar su manera de afrontar este conflicto con la de José María Aznar ante la guerra de Irak. "Hace veintitrés años, el presidente del Gobierno nos metió en una guerra ilegal y tardó diez meses en comparecer; mientras que yo hoy he anunciado mi comparecencia en el Congreso para informar de esta posición contraria". Ha hecho lo mismo en su artículo en The Economist, en el que ha lamentado que Aznar también asegurara que Irak disponía de armas de destrucción masiva y que enviara a España a la guerra a pesar de que una ínfima parte de su población estuviera a favor.
En esta publicación, también destaca la repulsión de su ejecutivo hacia el régimen ayatolá, especialmente bárbaro con las mujeres. Pero esto, asegura, no justifica una agresión de este tipo que ha provocado la escalada del conflicto en los países regionales. Pide, a grandes rasgos, "no repetir los errores del pasado".