La historia oculta de Barcelona se escribe a menudo tras las puertas cerradas y las confidencias susurradas en las habitaciones más discretas. La señora Rius, también conocida como Lydia Artigas, es toda una institución viviente en la capital catalana. Con más de cuarenta y dos años al frente de su propia "casa de señoras de moral distraída" en la ciudad condal, ha visto pasar generaciones de políticos, empresarios, famosos internacionales y grandes figuras de la sociedad. Aunque la discreción es su norma principal y prefiere no hablar de clientes que no exhiben su vida privada, la mítica madame barcelonesa rompió su habitual silencio durante una reciente y reveladora entrevista concedida al pódcast y canal de YouTube Tres Quarts. En este espacio, desveló abiertamente su perturbadora y cruda experiencia con uno de los grandes genios de Catalunya y del mundo entero: el pintor ampurdanés Salvador Dalí.

La escabrosa experiencia de la Sra. Rius con el genio surrealista en Barcelona

Según relata la Sra. Rius, su impresión personal sobre Salvador Dalí dista inmensamente de la admiración universal que despierta su arte o su figura mística. Cuando ella apenas tenía 22 o 23 años y empezaba a trabajar en la prestigiosa y selecta casa de citas de la calle Sant Màrius de Barcelona, fue testigo directo de las prácticas inusuales, extrañas y crueles del artista. La madame describe a Dalí como un hombre inestable ya desde su infancia (recordando que, según se decía, de pequeño se hacía pipí debajo de la mesa de la profesora), a quien le gustaba "mortificar" y "avergonzar" a las jóvenes en lugar de mantener con ellas relaciones íntimas convencionales.

Una de las anécdotas más impactantes e inéditas que detalla la empresaria involucra a unas chicas que trabajaban en el famoso teatro El Molino del Paral·lel barcelonés. Dalí, según recuerda la señora Rius, alquiló un espacio con una piscina y la hizo llenar de judías blancas durante dos días enteros para que se hincharan con el agua. Posteriormente, hacía entrar a las jóvenes de El Molino exclusivamente para ver y disfrutar de cómo "se arrugarían" en el interior de aquella mezcla húmeda e incómoda.

Pero el episodio que dejó a la Sra. Rius verdaderamente horrorizada y marcada tuvo lugar con unas jóvenes suecas altas, que eran exactamente el prototipo de mujer que el pintor exigía en aquellos encuentros. En esta ocasión, la madame narra un episodio macabro y oscuro con un pato vivo. Según explica la Sra. Rius, las acompañantes le habrían cortado el cuello al animal y, acto seguido, el pintor habría introducido su miembro en el ano del ave muerta. Esta visión dantesca horrorizó profundamente a la joven Rius, convenciéndola de por vida de la oscuridad psicológica del artista, hasta el punto de no querer saber absolutamente nada más de él ni de su arte.

Dalí
Imagen de archivo de la Fundació Gala-Salvador Dalí

El mito de Gala y la supuesta hija de Dalí: una farsa según la mítica madame

Todas estas macabras vivencias de juventud llevan a la señora Rius a una conclusión categórica y sin filtros sobre la sexualidad del genio figuerense: Salvador Dalí era incapaz de mantener relaciones sexuales. Para la reconocida madame, toda la historia de amor apasionado y compenetración con su eterna musa y esposa, Gala, fue "pura comedia", "una mentira" y un auténtico "cuento chino" diseñado exclusivamente de cara a la galería y al espectáculo mediático.

Esta convicción es tan firme que la Sra. Rius nunca creyó el famoso escándalo mediático de la mujer que, hace unos años, reclamaba judicialmente ser hija biológica del pintor. "Era una mentira. Porque el señor Dalí no puede estar con una mujer haciendo sexo", afirma con rotundidad. 

Según el análisis exhaustivo de una mujer que ha dedicado prácticamente toda su vida a atender y a entender la intimidad masculina, las excentricidades y las prácticas humillantes a las que Dalí sometía a las mujeres derivaban de un fuerte y profundo complejo de inferioridad relacionado estrechamente con su propia anatomía. La Sra. Rius describe de forma gráfica el atributo masculino del artista como una "colita pequeña", similar a "una goma de borrar", incapaz de dar de sí. "Un hombre, cuando tiene una colita pequeña, ya está un poco acomplejado [...] y quizás necesitaba estos temas tan... para poder hacer algo", reflexiona la madame con contundencia. 

Un gran publicista, pero un hombre que dejaba "mucho que desear"

Este retrato inédito y crudo no estaría completo sin la evaluación final que la señora Rius hace de la figura histórica de Salvador Dalí. Aunque le reconoce un innegable y extraordinario talento como "publicista" y como creador de su propio personaje estrechamente ligado al concepto de "el Divino", la visión que tiene de él a escala puramente humana es auténticamente demoledora.

En el fondo, la cruda y reveladora experiencia de esta institución de la noche y la confidencialidad de Barcelona nos muestra la cara más sombría, oculta y perturbadora de uno de los creadores catalanes más universales de la historia. "Como hombre dejaba mucho que desear", sentencia la señora Rius sin ningún tipo de duda o arrepentimiento. Nos encontramos ante un testimonio directo, duro y desde una perspectiva absolutamente única que rompe los mitos preestablecidos sobre el genio. Una historia que nos recuerda que, detrás de los grandes iconos que atraen turismo y protagonizan libros de arte en todo el mundo, a menudo se esconden secretos perturbadores que solo las alcobas más recónditas y bien guardadas de la ciudad han llegado a presenciar.