Junts ha activado una ofensiva política simultánea en el Parlament y en el Ayuntamiento de Barcelona a raíz del socavón del Putxet, una crisis que el partido considera de “gran magnitud” y que atribuye a una mala gestión del Govern del president Illa y del consistorio encabezado por Jaume Collboni. La formación señala directamente a la consellera de Territori, Sílvia Paneque, y al alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, y exige responsabilidades políticas inmediatas. El portavoz adjunto de Junts en el Parlament, Josep Rius, ha advertido que la situación recuerda el derrumbe del Carmel de hace veinte años: “Demostró qué pasa cuando un Govern llega tarde. Hoy los patrones se vuelven a repetir y el partido que gobierna es el mismo: el PSC”. En este sentido, ha garantizado que el grupo “continuará utilizando todos los mecanismos parlamentarios” hasta aclarar los hechos. “No pararemos hasta saber qué ha pasado, por qué ha pasado, quién es responsable y qué se hará para que no vuelva a pasar”, ha remarcado.
Junts ha exigido la dimisión de la consellera Paneque, a quien acusan de haber perdido la confianza del Parlament. “Hoy Catalunya tiene una consellera reprobada dos veces que ya no está en condiciones de gestionar crisis de esta magnitud. Si no dimite, el president Illa la tiene que cesar”, ha afirmado Rius. El grupo también ha registrado la solicitud de comparecencia tanto de la consellera como del secretario de Movilidad e Infraestructuras, Manel Nadal, con la esperanza de que comparezcan para anunciar que la consellera dimite. Además, Junts ha presentado una batería de 18 preguntas parlamentarias para esclarecer las causas del derrumbe, si había avisos previos o anomalías detectadas por los sistemas de monitorización, por qué no se pararon las obras, quién asumirá los costes y cuándo podrán volver los vecinos a casa. También reclaman conocer el impacto sobre la línea 9 del metro y exigen acceso íntegro al informe técnico.
Rius ha denunciado que había indicios previos que no se atendieron: "Vecinos e incluso un convento alertaron de grietas y movimientos del terreno coincidiendo con el paso de la tuneladora. No se hizo nada para evitar lo que ha pasado". Ante esto, ha reclamado "máxima transparencia" y garantías tanto para los afectados como para el conjunto del trazado de la L9, con más inspecciones, sensores y controles preventivos. El portavoz parlamentario de Junts, Salvador Vergés, ha ido más allá y ha calificado el episodio como "la gota que colma el vaso". Según ha dicho, la crisis "lleva el sello de la consellera Paneque", a quien atribuye una acumulación de fracasos: "Cambian las crisis, pero no cambia la responsable". Entre estos, ha citado el caos de Rodalies, el colapso de la AP-7, la crisis de la vivienda, la gestión de las renovables o el incendio de Les Gavarres. "Querían una macroconselleria y han acabado teniendo una macroincompetencia", ha sentenciado.
Presión también a Collboni
En paralelo, Junts ha trasladado la presión al ámbito municipal. El presidente del grupo en el Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Martí Galbis, ha asegurado que la situación "no es un incidente puntual ni una crisis menor", sino "una crisis de gestión de infraestructuras de gran magnitud" que ha derivado en "una grave crisis de confianza ciudadana". Martí ha subrayado que los vecinos de Sant Gervasi y la Bonanova viven "un auténtico estado de shock" y ha criticado la falta de previsión: "No había ningún indicio ni ninguna actuación preventiva para evitarlo". En este contexto, ha exigido explicaciones al alcalde: "El señor Collboni no se puede esconder ni poner los intereses de su partido por delante de los vecinos".
Junts ha solicitado la comparecencia del gobierno municipal en la Comisión de Urbanismo e Infraestructuras y también la convocatoria urgente de un consejo de barrio extraordinario. Además, no descartan impulsar la reprobación de Collboni si la situación lo requiere, por un "claro déficit de gestión política y técnica". Según Martí, la incertidumbre entre los afectados es máxima: "Hay decenas de inmuebles afectados y la gente no sabe si se puede volver a producir. Esta angustia es incomprensible en una ciudad como Barcelona". También ha advertido que, como mínimo, los vecinos no podrán volver a casa hasta el sábado, hecho que agrava la preocupación.
