Segunda jornada del socavón del Putxet: controles continuos y cuatro noches fuera de casa para los vecinos

El día después del socavón producido por el paso de la tuneladora del tronco central de la L9 del Metro en el barrio de Sant Gervasi-La Bonanova, junto a la estación de FGC de El Putxet, se ha vivido entre el aumento de los controles, inspecciones, sondeos y monitorizaciones y la noticia de que los vecinos de las ocho fincas afectadas tendrán que dormir, mínimo, cuatro noches fuera de casa, incluyendo la del martes al miércoles, a la espera de que el sábado por la mañana se pueda reevaluar la situación y determinar si los vecinos ya pueden volver a sus domicilios. Este mediodía, Ramon Ramírez, director general de Infraestructuras, ha señalado la razón por la cual los vecinos todavía no pueden volver a sus hogares, la necesidad de "comparar el comportamiento del terreno de día a día, a la misma hora de la madrugada", y eso implica "comprobar la estabilización durante tres días consecutivos para garantizar que el terreno no tiene ningún movimiento y que la situación está absolutamente controlada".

 

De hecho, en la zona cero se han incrementado los controles de todo tipo, con la instalación, ya el martes por la noche, de nuevos sensores en varios edificios, no solo en el perímetro desalojado, sino también más allá, como también con comprobaciones topográficas y la monitorización de todos los datos que se van aportando. De hecho, la crisis del socavón ha pasado este miércoles a una segunda fase una vez que se ha acabado de rellenar con hormigón el socavón de 8 metros de diámetro y 4 de profundidad aparecido en el patio interior de una pizzería de la calle Teodora Lamadrid. Este mismo miércoles por la mañana, técnicos de Territorio han entrado en varios comercios —que también tienen que mantener la persiana bajada— para investigar posibles afectaciones. Las administraciones y los equipos técnicos seguirán informando puntualmente de la evolución de la situación y de los resultados de la monitorización durante los próximos días.

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Equipos técnicos entran a investigar las afectaciones en uno de los establecimientos del perímetro del socavón / Foto: ACN

Hay que tener en cuenta que previo al socavón ya había habido avisos formales por fisuras y grietas, hace unas semanas en un convento de la calle Sant Gervasi de Cassoles, que comportaron incluso una intervención en la acera de la calle y en uno de los edificios del perímetro afectado. En ambos casos, según responsables técnicos del departamento de Territori, se había verificado que algunas de las incidencias se debían a "patologías preexistentes", y otras están pendientes "de análisis para acabar de concluir la vinculación con la obra". Ahora bien, Begoña Castiblanque, directora de proyectos en la Dirección General de Infraestructuras de Movilidad ha apuntado este miércoles que no ha habido ninguna avalancha de quejas: "Ha habido algunas quejas, pero pocas, no ha sido masivo ni mucho menos".

Dos personas han dormido en dependencias del CUESB

En cuanto a los vecinos afectados, desde el Centre d’Urgències i Emergències Socials de Barcelona (CUESB), se han atendido 85 personas, de las cuales finalmente solo dos requirieron alojamiento en centros municipales y ya han pasado una primera noche en dependencias del mismo CUESB en el Poblenou. Hay que tener en cuenta que no se ha precisado el número total de personas afectadas, ya que muchas han optado por trasladarse a viviendas de familiares. En todo caso, se ha facilitado la entrada a los domicilios, acompañados de bomberos, para retirar efectos imprescindibles para pasar la noche fuera. Asimismo, se mantiene un punto de atención abierto para los vecinos en el centro cívico de Vil·la Florida —con horario de 10 a 21 horas— y mientras los servicios técnicos no permitan el regreso a los domicilios, el CUESB mantendrá los recursos necesarios para que aquellas personas que no dispongan de alternativa puedan pernoctar en recursos municipales.

En todo caso, esta situación se mantendrá hasta el sábado, cuando, inicialmente, se podrá tomar una decisión sobre cuándo podrán regresar los residentes, que no necesariamente será para todos a la vez, sino más bien de manera escalonada.