Ya han pasado 5 años desde aquellos plenos del Parlament eternos del 6 y 7 de septiembre de 2017, los plenos que aprobaron las conocidas como "leyes de desconexión" y el presidente en el exilio Carles Puigdemont ha querido recordar aquellas dos jornadas maratonianas. Los aspavientos amenazantes y vejatorios de la oposición eran el preludio, hace 5 años, de la orgía de represión que tenía que venir, ha indicado el también eurodiputado en un mensaje en su cuenta de Twitter. Sin embargo, el dirigente de Junts subraya que el estado español no consiguió su propósito ya que el referéndum de independencia se acabó celebrando el 1 de octubre y se hizo, insiste el presidente en el exilio, "de acuerdo con la ley".
Carles Puigdemont era el presidente del Govern en el momento en que se celebraron las dos sesiones en el Parlament y la otra gran protagonista era la presidenta de este órgano, Carme Forcadell, que este martes ha defendido que no incumplió el reglamento sino que desobedeció el Tribunal Constitucional (TC) durante los plenos del 6 y 7 de septiembre En una entrevista en Rac 1, Forcadell ha asegurado que no "conculcó" los derechos de los diputados. "Todos los grupos pudieron hablar, mucho más los de la oposición. No negué la palabra a nadie y no dejé de hacer ninguna reconsideración", ha dicho. Así pues se ha reafirmado en su actuación durante los plenos en que se aprobaron las llamadas leyes de desconexión: "No me equivoqué, hice lo que tenía que hacer". Forcadell admite que fueron unas jornadas "muy caóticas" en el Parlament pero no lo ha atribuido a la Mesa sino a las múltiples peticiones de reconsideración de la oposición que pararon el pleno repetidamente. Se trataba, según la expresidenta, de una estrategia de los grupos para "intentar dilatar y tensionar" el Parlament. A la expresidenta le sabe muy mal la "mala imagen" que dio la cámara catalana estos días pero argumenta que se produjo para "respetar" los derechos de los diputados.
La otra cara de la moneda, según los españolistas
Por su parte, la presidenta de Cs, Inés Arrimadas, y el líder de la formación en Catalunya, Carlos Carrizosa, han recordado los plenos del 6 y 7 de septiembre del 2017 como "el ataque mayor" a la democracia desde el 23-F. En un artículo de opinión publicado El Mundo han considerado que los diputados contrarios a la ley del referéndum y la de transitoriedad han sido "silenciados" y que las iniciativas aprobadas buscaban socavar los derechos y libertades de millones de ciudadanos. Arrimadas y Carrizosa han acusado al PSOE de reescribir la historia y han criticado al PSC por su "habitual estado de sometimiento al nacionalismo", que creen que dificulta la respuesta al encarecimiento de la vida, las fuentes de energía o las reglas fiscales. En esta línea, han equiparado la participación de los socialistas en la manifestación contra la sentencia del Estatuto del 2010 con su posición sobre el uso de las lenguas en las aulas. "El Gobierno de Sánchez está empeñado en considerar lo que pasó en el 2017 un exabrupto puntual y no el único corolario posible después de décadas de propaganda populista e hispanofoba", han lamentado.
