En los años noventa, mientras Sarajevo resistía un asedio interminable, en las colinas que rodeaban la ciudad se gestó una de las prácticas más siniestras de la guerra de Bosnia: los llamados ‘safaris humanos’. Presuntos turistas de Europa y de los Estados Unidos pagaban grandes cantidades de dinero para acompañar a milicianos serbobosnios leales a Radovan Karadžić —condenado años más tarde por genocidio— y disparar desde la distancia contra civiles indefensos. Hombres, mujeres y niños convertidos en dianas por puro entretenimiento, mientras los participantes volvían después a sus países de origen como si nada, sin dejar rastro aparente. Durante décadas esta barbarie ha quedado rodeada de rumores y testimonios dispersos, pero la justicia italiana hace meses que abrió una rendija en aquel silencio. La Fiscalía de Milán inició una causa el pasado mes de noviembre y ha sido esta semana cuando ha llamado al primer sospechoso. Se trata de un hombre de 80 años, camionero jubilado y natural de la provincia de Pordenone, investigado por su posible participación en algunos de aquellos viajes organizados para matar personas durante el conflicto balcánico.
El escritor Ezio Gavazzeni, que ha sido quien ha puesto sobre la mesa estas denuncias, ha asegurado a EFE que el fiscal Alessandro Gobbis ya ha identificado al primer hombre investigado, con nombres y apellidos, y lo ha citado a declarar el próximo lunes, un paso que, ha remarcado, no implica necesariamente que se pueda deducir culpabilidad. La investigación de la Fiscalía de Milán —dirigida por Marcello Viola— comenzó a raíz de las indagaciones de Gavazzeni sobre unos supuestos viajes de italianos que habrían pagado para participar en los ‘safaris humanos’. Ese mismo mes, después de que trascendiera que la justicia había abierto diligencias, el exgeneral de brigada bosnio Edin Subasic reforzó el relato y confirmó que italianos con dinero habrían participado en estas cacerías humanas en los alrededores de la capital bosnia.
La denuncia sobre estos presuntos ‘safaris humanos’ no es nueva y ya había aflorado otras veces, aunque sin acabar de cristalizar en responsabilidades concretas. El documental Sarajevo Safari (2022), del director esloveno Miran Zupancic, volvió a sacudir el debate al sostener que los supuestos cazadores habrían sido extranjeros, pero sin aportar identidades. Aquella pieza tuvo consecuencias institucionales en la misma Bosnia y Herzegovina. En noviembre del 2022, la Fiscalía del país se mostró dispuesta a analizar la información recogida en el film tras una denuncia presentada por la entonces alcaldesa de Sarajevo, Benjamina Karic. El hilo, pues, viene de lejos, pero ahora vuelve a ganar relieve con la vía abierta en Milán y con la perspectiva de que el caso pase, por primera vez, del terreno de la sospecha al de las citaciones judiciales.
"Mucha gente no está durmiendo bien por las noches"
La Fiscalía de Milán está enfocando la causa bajo la calificación de homicidio múltiple con los agravantes de motivos abyectos y crueldad, una combinación penal que, según la investigación, impide que estos hechos prescriban a pesar de los años transcurridos desde el asedio de Sarajevo. Gavazzeni, que prevé publicar un libro sobre el caso el 15 de marzo, da por hecho que el foco no se quedará en un único nombre y anticipa que habrá más personas bajo sospecha: “Sé que mucha gente no está durmiendo bien por las noches”, ha asegurado.
