Los discursos de los premiados suelen ser uno de los platos fuertes de las galas de premios. Los hay para todos los gustos: polémicos, emotivos, lacrimógenos, divertidos... pero todos ellos suelen tener un elemento en común. Son demasiado largos, tanto que se acaban haciendo pesados y los mensajes se diluyen entre los agradecimientos al padre, a la madre, al director, a los primos y al compañero de mesa en sexto de primaria. Por eso, los organizadores de este tipo de galas, que suelen ser eternas, han optado por fijar un límite de tiempo. Cuando los premiados se alargan demasiado, suele sonar una música épica de fondo que va subiendo de volumen a medida que pasan los segundos.
Curiosidad de los #Goya2026: los tres discursos más cortos de la noche no solo se llevaron el cabezón, sino que fueron recompensados con relojes.
— Marta (@3martamp) March 3, 2026
La carrera contra el crono la ganaron Antonio 'Toni' Fernández (25.05s), Enrique Costa (27.19s) y Helena Sanchis (34.30s). pic.twitter.com/eOPByrjgDL
La marca de relojes española Festina, patrocinadora de los Goya, optó por otra estrategia: en lugar de regañar, felicitar, como si los actores y los trabajadores del cine fueran unos niños pequeños en una escuela Montessori. Por eso, prometió un reloj a los más rápidos. Finalmente, hubo tres personas que no solo se llevaron la cabeza del pintor, sino también un reloj nuevo. El más rápido también fue el más joven, Toni Fernández, que despachó los agradecimientos después de ser galardonado con el premio a Mejor actor revelación por Ciudad sin sueño en solo 25 segundos. El distribuidor Enrique Costa, que recogió el premio a Mejor película europea por la excelente Valor sentimental tardó también menos de medio minuto, 27 segundos. La medalla de bronce fue para Helena Sanchis, que lo tuvo aclarado en 34 segundos después de ganar el Goya a Mejor vestuario por La Cena.